Elecciones al Parlament Catalunya 2015 (1).pdf

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No se asusten. No se trata de abogar por el dominio del catalán sobre el resto
de los españoles; no se trata de sustituir la hegemonía madrileña por la
barcelonesa. Además , dudo que a los catalanes les interesase. Los catalanes
perdieron, hace mucho tiempo, sus ambiciones hegemonistas – más o menos
desde aquel episodio fulgurante de los almogávares – y desde entonces se
han dedicado a su propio florecimiento, en vez de malgastar energías en
subyugar a los demás.
Tal vez porque fueron los primeros, entre los pueblos de Europa, que
comprendieron que imperialismo es contrario a democracia. Hay que temer
muy pocas cosas de los catalanes, y la que menos, afanes de señorío.
Lo que aquí sugerimos es cosa muy distinta y más profunda: que la
catalanidad pase a ser parte operante del alma española, hasta ahora no
fecundada por ella: que el hecho catalán no se reduzca a aquella esquina, sino
que se incluya en el resto de la nación, no para aplastar lo que es genuino de
cada tierra, sino para ensancharlo, potenciarlo y enriquecerlo, haciéndolo más
apto para la nueva situación que España inicia.
Una de las mayores desgracias que ha sufrido nuestro país, es lo que ha
venido presentándose como “espíritu español”, apenas impregnado de
catalanismo, cuando debería haber sido uno de sus ingredientes principales.
Bien distinto nos hubiera ido, muchas desventuras nos hubiésemos ahorrado,
de haber ocurrido así. Pues pudo haber tiempos en que, para ser algo en el
mundo, lo mejor era descabezar moros, cruzar cordilleras o conquistar
imperios con una docena de hombres. Pero esos tiempos han pasado hace
muchos siglos, y al empeñarnos en sujetar el alma española a tales
características, la hemos empequeñecido, mutilándola y haciéndola poco apta
para las nuevas circunstancias...........
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http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1978/02/03/
011.html
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