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Instrucciones de seguridad
El banco de pruebas de potencia sólo debe trabajar dentro del margen de potencia y de la
velocidad máxima que se indican en los datos técnicos.
El propietario del vehículo comprobará, antes de la prueba, el nivel de líquido
refrigerante y aceite del motor; si es necesario, rellenar.
El propietario del vehículo deberá informa si el vehículo presenta fugas de cualquier
liquido (aceite, anticongelante u otros).
Antes de la prueba de potencia, comprobar el funcionamiento perfecto del motor, del embrague
y del grupo propulsor. El propietario del vehículo deberá informar de cualquier problema
de embrague, transmisión o propulsión. Un embrague defectuoso ocasionaría falsas medidas
de la potencia y par motor.
El propietario del vehículo deberá informar de cualquier anomalía, desperfecto o
modificación en la dirección o alineado (convergencias, caídas, desalineado,
equilibrado,…) de la misma. Cualquiera de estas situaciones podría provocar la salida
inesperada del vehículo de la zona de rodadura ocasionado un accidente.
El propietario del vehículo deberá conocer e informar del código de velocidad del
neumático para comprobar que tolera la velocidad máxima del vehículo. De no ser así, el
neumático podría estallar sobre los rodillos ocasionando un accidente. Se tendrán en cuenta
las indicaciones de los fabricantes de vehículos y neumáticos relacionadas con las velocidades
máximas permitidas para los distintos tipos de neumáticos.
El propietario del vehículo comprobara la presión de los neumáticos y hará una
inspección visual de los neumáticos para encontrar eventuales daños. A causa de la
rotación de los rodillos es posible que se desprendan partículas de los neumáticos, como por
ejemplo piedrecitas encajadas en el perfil del neumático. Las partículas susceptibles de
desprenderse deberán quitarse de los neumáticos antes de acceder con el vehículo al banco de
pruebas.
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Normas y aceptación
