256340485 Discos y Otras Pastas 60 Agosto2014.pdf

Vista previa de texto
¿QUÉ ES EL CINE PERUANO?
(PARTE II)
ESCRIBE: ÓSCAR CONTRERAS
tampoco por el delirio o el efecto "screwball comedy".
Velarde apuesta por la reiteración
de los hechos que adquieren una
clave irónica y burlesca.
EL CINE PERUANO QUE IMPORTA
Fuera
de
nuestras
fronteras,
realizadores peruanos como Heddy
Honigmann (“Metal y melancolía”,
1992), Javier Corcuera (“La espalda
del mundo”, 2001) y Alejandro
Cárdenas (“Alias, Alejandro”, 2004)
desarrollan en Holanda, España y
Alemania, respectivamente, una obra
documental importante que más allá
de
la
nacionalidad
de
los
realizadores o los temas abordados
no tiene ningún conectivo con el cine
peruano. Lo que nos lleva analizar el
talento de los directores más
recientes, puertas adentro: Aldo
Salvini, Álvaro Velarde, Josué
Mendez, Claudia Llosa y Gianfranco
Quattrini.
“Días de Santiago” (2004) de
Josué Méndez es la mejor película
peruana de los últimos diez años.
Premiada en una treintena de
festivales internacionales, Días de
Santiago
es
una
narración
descarnada sobre las desventuras
de un veterano de guerra metido a
taxista en la caótica ciudad de
Lima. Pero también es un filme de
postguerra interna. Alternando
planos fijos y en movimiento, con el
encuadre granulado -en blanco y
negro y en color- y un estupendo
manejo del sonido asincrónico,
Méndez captura la anomia social,
el desorden familiar y las
alteraciones
mentales
del
personaje revelándose como un
director preocupado por la construcción de imágenes
que revelan un país con escasas oportunidades para
los jóvenes, cargado de
rezagos
estamentales,
precapitalistas y racistas. Una
película como “Días de
Santiago” le hizo mucho bien
al Perú y a Josué Méndez
quien a sus 38 años es un
líder de opinión. En 2008,
Méndez presentó “Dioses”,
una
interesante
aunque
desigual visión de las clases
pudientes.
Los cortometrajes de Aldo Salvini
(Lima, 1964) son un despliegue de
desmesura
y
exotismo.
Corresponden a un planeta autoral
muy reconocible que sigue girando alrededor de la
independencia, en una órbita excéntrica al gusto
mayoritario. Luego de “Bala Perdida” (2001) su primer
largometraje, Salvini dirigió un estupendo documental
de personaje –muy en la onda de Robert Frank- de
título “El caudillo pardo” (2005). La película gira en
torno a un ciudadano peruano, de ascendencia judía y
origen austro-húngaro, de unos 60 años, promotor del
nazismo en el Perú. Con un blanco y negro de
reminiscencias expresionistas, apenas unos tachos de
luz y la ubicación necesaria de la cámara y el
micrófono, Salvini se la jugó entero por la inactualidad,
sin ninguna posibilidad de recepción salvo en los
festivales internacionales.
Claudia
Llosa
obtuvo
muchos
premios
internacionales con “Madeinusa” (2006) su ópera
prima que al estrenarse generó un debate de público y
crítica. Los aspectos formales del filme, como
vestuario, iluminación, colores, maquillaje, diseño de
producción,
sonido,
fueron
calificados como
impresionistas y “poppies” motivando un debate
“contenidista” sobre el apropiamiento de la cultura
andina y su deformación. Debate que entendemos tan
legítimo como aquel que giró en torno a las
disfuncionalidades narrativas del film, a sus problemas
de continuidad y a su dramaturgia psicologista.
Claudia Llosa es una cineasta dotada para crear
atmósferas y definir caracterologías en crisis y el
haber ganado Oso de Oro del Festival de Berlín 2009
por “La teta asustada” además de marcar un registro
sin precedentes en la historia del cine peruano,
permite avizorar un gran porvenir para ella.
Álvaro Velarde (Lima, 1967), ganador de varios
concursos de cortometrajes organizados por
CONACINE en los noventa, estrenó en 2002 su ópera
prima “El destino no tiene favoritos”, una lograda
comedia de situaciones con un sello de denominación
de origen: Ernst Lubitsch (Berlín, Alemania 1892;
Hollywood, EE.UU, 1947).
Sátira mordaz al mundo de
las telenovelas y a las
diferencias de clase, el filme
está lleno de situaciones
absurdas que se aluden y
multiplican a través de
reflejos, ecos e inversiones,
así como en los falsos roles
que describen la realidad
cotidiana. El valor de la cinta
no va por el fuero del retrato
social o de época, como
DISCOS Y OTRAS PASTAS
5
AGOSTO 2014
