El Día de Zamora Viernes 17 Octubre 2014.pdf


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Semana del 17 al 23 de octubre de 2014

La Entrevista

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 EL CONCEJAL SOCIALISTA LLEVA 28 AÑOS SIN INTERRUPCIÓN EN EL AYUNTAMIENTO

Luis Vicente, o la honradez en política, se va
Reconoce que el ambiente que vive el PSOE tampoco ha ayudado, partido en el que no hay
debate ideológico y que necesita generar confianza entre los ciudadanos
POR EDZ
R. GRÁFICO: ESTEBAN PEDROSA

 Un alto funcionario del Ayuntamiento le dijo un día: “No pareces
un político”. Pues esa persona que
no es un político, Luis Vicente Pastor, pasó 28 años como concejal, de
forma ininterrumpida, en el Ayuntamiento de la ciudad, habiendo
gestionado cuatro convenios colectivos de gran alcance, tanto para el
personal laboral como para laborales municipales y finiquitado prebendas, como los máster para hijos
de funcionarios, verbigracia, uno en
Estados Unidos, un dineral en pesetas, que se contemplaba en el convenio. También recuerda un aserto
que pronunció “una gran persona y
un gran técnico, Juan Ulpanio, secretario general del Ayuntamiento,
cuando le conté mi rechazo absoluto
a un posible soborno de dos empresarios: para un concejal, la honradez
no es una virtud, sino una condición. Me quedó grabado”.
Luis Vicente Pastor, el cerebro
económico del PSOE, teniente alcalde en el último mandato socialista en la Casa de las Panaderas
(1991-1995) deja, en sus propias palabras, de formar parte de las candidaturas, y, en su caso, “de concejal al
Ayuntamiento, que he ejercido, de
forma ininterrumpida, durante 28
años, y esa es la razón fundamental,
porque todo tiene su momento y ha
sido más dilatado de lo que podía
imaginar: empecé incluso resistiéndome, pues en los primeros ayuntamientos democráticos, el partido y,
en especial, el compañero Andrés
Luis, me forzaron a formar parte de
las primeras listas democráticas. Yo
creí que había cumplido un trabajo
en la clandestinidad en la época
más arriesgada y romántica. En ese
momento, del que han pasado más
de 30 años, pensaba poner fin con
ese compromiso político. Fui secretario de las Juventudes Socialistas,
aún tengo el carné (nos lo muestra)
como número uno de la JJ.SS. y que

Luis Vicente Pastor, pensativo, siempre con papeles

después de lo que fue la Guerra Civil, fui el primer secretario provincial de las Juventudes. De hecho, en
la primera lista que se confeccionó,
dije que no quería ir en puestos de
salida y pedí el último número de la
lista; pero hubo un gran compañero
entonces, como fue Miguel Manzano, que pidió ir el último. En el tercer mandato, el compromiso con
mi compañero Andrés Luis, al que
me une una gran amistad y al que
admiro, insistió y no pude resistir
más y acepté, pensando que iba a
ser un periodo transitorio. Parece
que fue hoy, como contaba un blasillo de Forges”.
Hace memoria de aquel tiempo:
“La primera vez que subí por las escaleras del ayuntamiento sentí una
enorme responsabilidad y la sigo
sintiendo. Servir al ciudadano y gestionar lo suyo es de lo más importante que he podido hacer en mi vida y lo he procurado hacer con la
máxima responsabilidad”.

Persona sencilla, pese a la importancia política que ha tenido en
el Ayuntamiento y en el PSOE, nos
descubre un elogio a su labor: “Puse
pegas a unos gastos no justificados.
Entonces, un concejal me dijo que
parecía que esto era mío. Le respondí que, precisamente porque no era
mío, actué con seriedad. Para lo
propio puedo ser un manirroto, pero para el dinero de los demás, no,
porque hay que gestionarlo bien.
Después de miles de horas, cientos
de fines de semana, creo que he demostrado que sí ejercí como político. Además, hay hechos concretos
en los que creo que mi participación resultó decisiva. Siento un gran
orgullo, es verdad que también conté con el colectivo de compañeros,
pero también puse más en la idea, la
consecución de fondos y recursos
para esa inversión. Sin ir más lejos,
las primeras obras que se hicieron
en las márgenes del Duero. Entonces, como concejal de Hacienda, yo

tenía que acudir a mi despacho los
sábados por la mañana para trabajar con tranquilidad y organizarme,
y descubrí, en una revista de la Federación de Municipios, una línea
de subvenciones destinadas a áreas
medioambientales. Pero quedaban
cuatro días para cerrar el plazo. Llamé, el lunes por la mañana, a los
técnicos y les pedí que presentaran
documentación para impedir que
se perdiese. Y así se hizo y se consiguieron. Ahora, cuando paseo por
las márgenes del Duero, que han
cambiado, siento que hay algo
que aporté. Y hay muchísimos
más ejemplos”.
Luis Vicente distingue dos tipos
de corrupción: “Una, la que todo el
mundo conoce, en beneficio propio
de bienes y dinero, pero también
existe otra, la corrupción de que,
cuando uno ejerce un cargo, se crea
ungido por el Espíritu Santo e ir
dando prebendas según le parece.
No hacemos favor a nadie, lo que
hay que tomar es la decisión que sea
beneficiosa para lo público, y si esa
persona necesita ayuda solo le estamos dando lo suyo. No podemos ir
como reyezuelos, repartiendo entre
los que nos caen bien, como si el dinero saliese de nuestro bolsillo”.
Ofrece su versión de lo que es el
paso por la política: “Cierto que le
he dedicado muchas horas, pero he
continuado manteniendo mi vida
normal, con muchas aficiones, entre
ellas las deportivas, y he cumplido,
con honestidad, con mi trabajo. Pero, con 63 años, hay que aprovechar
cada día. Me voy con la sensación
íntima del deber cumplido y, ahora,
puedo decir que decidí, hace ya muchos meses, poner fin a la etapa del
compromiso público, que no político, porque no me voy del partido
despechado ni ahora me borro. Tengo afecto a toda la historia del partido y a todas las gentes que dejaron
su vida por las ideas del PSOE y de
Pablo Iglesias, que algunos no respetan y me da pena... El partido seguirá y espero que haya recambios de

compañeros que generen, sobre todo, confianza en la ciudadanía y no
basta solo con hablar de ideas, de
propuestas ni de transparencia. Lo
que hay que conseguir es la confianza de las personas. Y, entre otras cosas, que los ciudadanos vean que esto no es una profesión para vivir de
ella toda la vida, que tiene que ser algo temporal. En política, parece que
todo vale. No hay títulos para hacerse concejal o diputado”.
Confiesa que “también es verdad que no me anima el ambiente
que hay en el partido; y es cierto que
hay una lucha interna, que va más
allá del compañerismo o el debate
de ideas, mucho más allá, porque se
van a ocupar determinados puestos
que puedan beneficiarse o que generen expectativa de futuro y, si hay
otros que le estorban, procuran
apartarlos. Y, en este proceso, se va
más allá de lo razonable. Cierto que
no he visto agresiones físicas, pero sí
ha habido situaciones tensas, agrias
y, en algún momento, insultantes.
Eso hace mucho daño al partido y es
cierto que el ciudadano no lo ve
bien; pero el ciudadano ve peor que
se le mienta. Por ejemplo: si yo ahora dijera que el PSOE es una balsa de
aceite, que solo son procesos de debates ideológicos internos, sería
mentira y el ciudadano lo sabría. No
hay debate ideológico, eso fue al
principio: sobre si se abandonaba o
no el marxismo, las formas de gestión, el compromiso en las instituciones. Eso ya no existe. La gente te
votará si generas confianza”.
Asegura, Luis Vicente Pastor,
que “aquellos que llevan mucho
tiempo recibiendo unas retribuciones muy por encima de la media del
ciudadano normal, pensarán que no
pueden estar toda la vida así, porque
el ciudadano, que es el que paga sus
sueldos, que vive con dificultades y
recortes, tiene que ver muy justificado el sueldo del político, que tiene
que ser razonable y, luego, que puedan demostrar que revierte al ciudadano en buena gestión”.