El DÃa de Zamora Viernes 17 Octubre 2014.pdf

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Semana del 17 al 23 de octubre de 2014
Tribuna Libre
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“EL
MUNDO QUE VIENE NO TENDRÁ PIEDAD CON LOS DÉBILES”: JOSÉ MÚGICA, PRESIDENTE DE URUGUAY
Renta Básica: “Ladran, Sancho,
luego cabalgamos”
Estaría bien que, por fin, para ser ciudadanos, volviéramos a la esencia
y no necesitáramos más condición que la de ser personas, que la de existir...
POR CÍRCULO PODEMOS
ZAMORA
DE
En el siglo XIX “se concedió” a
las personas la condición de ciudadanos, indisoluble a la de trabajadores, consolidada y reforzada como tal en el siglo XX. La
Segunda Guerra Mundial y el
cambio en el orbe dirigieron y
“evolucionaron” la condición de
ciudadano para aferrarla a la de
consumidores.
Estaría bien que, por fin, para
ser ciudadanos, volviéramos a la
esencia y no necesitáramos más
condición que la de ser personas,
que la de existir y eso, existir, es
el principio filosófico esencial
que rige a la Renta Básica, el derecho a existir.
Dice Daniel Raventós que “la
derecha entiende perfectamente
todas las potencialidades de la
Renta Básica y que por eso está radicalmente en contra”. Cada día
hay una ingesta de barbaridades y
de mentiras que demuestran la
poca madurez de las argumentaciones… cuando las hay, de la pléyade de contertulios, tertulianos y
transeúntes varios, cuyo objetivo,
entre otros, es atacar el aire fresco.
Se tropieza muy rápido con el
borde de lo incomprensible si se
parte de las ideas convencionales,
tal y como lo convencional se presenta, empaquetado en ideologías.
Cada nueva época tiene la obligación de llevar a cabo lo que en
otros tiempos quedó en el estadio
del pensamiento. Y esto no parece
entenderse tan fácilmente.
Si de la implantación de una
posible Renta Básica se infiere que
la solución a nuestros problemas
está ya solventada es que no hemos
entendido nada. La Renta Básica
es un punto de arranque, es una
condición mínima, necesaria, pero
ni mucho menos suficiente. No es
Obra “El cuarto estado”, de Giuseppe Pellizza, pintura finalizada en 1901
un dinero que se nos da o se nos
concede para poder juzgarnos, no
es caridad y no requiere que el ser
humano sea mejor de lo que es,
sea este lo que sea. Debemos ser
conscientes de lo que significaría
un cambio en las actitudes y en las
actuaciones. Conllevaría una revolución, pero mental, sin duda
individual, pero, sin duda, colectiva. El ser humano ha demostrado
que una de sus mayores dificultades ha sido la de ejercer la libertad
con responsabilidad y eso no lo va
a conceder la Renta Básica “per se”.
La Renta Básica pondrá las condiciones mínimas materiales para
que exista la libertad, pues la libertad no existe si no existe la existencia material garantizada… A
partir de ahí construyamos lo que
seamos capaces de construir. No
se puede destruir una idea porque
no satisfaga un objetivo para el que
no ha sido creada.
Dice Jorge Riechmann: “Necesitamos cambiar las gafas con que
miramos el mundo. Pero hacerlo
es muy difícil: no hay una óptica
suministradora de gafas “pret a
porter” donde podamos comprar
lucidez a buen precio. No se trata
de sustituir una construcción ideológica por otra, sino de empren-
der un laborioso trabajo de revisión crítica de los valores y creencias dadas, que hoy nos están equivocando terriblemente”.
La Renta Básica tiene dos tipos
de problemas o reticencias: unos
tienen que ver con los aspectos filosóficos y políticos que se arreglan
con voluntad política y los otros
suelen venir desde el punto de
vista económico y financiero. Esta
resistencia se puede vencer, pero
para ello es necesaria una reforma
fiscal total. Los estudios ahí están
y concluyen de una manera clara;
con la Renta Básica no todo el
mundo ganaría, los pobres ganarían, las personas con mayor poder
adquisitivo perderían.
Nuestras decadentes sociedades creadas con maestría por el
neoliberalismo han conseguido
un grado de perversión difícilmente comparable e imaginable
en otros tiempos, y posiblemente
la mayor perversión de todas, por
obscena, es su principal expresión: “La desigualdad”. Decía Paul
Samuelson, Nobel de Economía:
“La economía es la gestión de los
bienes escasos”. Pues bien, la economía, hoy, debería ser la gestión
de los bienes excedentarios, pues
los bienes, el dinero, existen, el
problema es su distribución.
Eso sí, no pensemos que la
Renta Básica nos va a ser concedida; no, en absoluto. Habrá que
conquistarla como tantos otros
derechos, como el derecho al
voto, y tantos otros, o como se
consiguió en su día la abolición
de la esclavitud. Arthur Clarke
decía que cada nueva idea pasa
por tres fases. Primera: es una locura, no me haga perder el
tiempo. Segunda: es posible, pero
no vale la pena. Tercera: ¡ya le
dije desde el principio que era
una buena idea! Aunque la Renta
Básica ya no es una nueva idea,
sería deseable que las dos primeras fases fueran rápidamente superadas. En beneficio de la población no estrictamente rica y,
¿por qué no?, de la racionalidad.
Porque “no es posible para ninguna persona racional vivir en
una sociedad como la nuestra sin
tener deseos de cambiarla”, en palabras de George Orwell escritas… en 1938.
Como dice el presidente de
Uruguay, José Mujica: “El mundo
que viene no tendrá piedad con
los débiles”. Démonos prisa en
superar las fases, los débiles lo
agradecerán.
Éramos
pocos y parió
el ébola
POR CÍRCULO PODEMOS
GABINETE DE COMUNICACIÓN
Por si alguien tenía aún dudas, la
crisis del ébola ha puesto sobre la
mesa uno de nuestros peores problemas: nos gobierna la incompetencia
en estado puro. Incompetencia en el
Gobierno central, donde nos preside
alguien que abomina de la información como los vampiros de la luz y
capaz de nombrar ministros a los parientes de Abundio. E Incompetencia
en el Gobierno autonómico de turno,
el madrileño, donde hemos conocido
un consejero grosero e incapaz.
Todo empezó con la repatriación
de dos misioneros afectados por la
epidemia. La decisión ya resultó vidriosa, pero aceptémosla: otros países
hacen lo mismo, pese a que los expertos opinan que esos combates se
libran mejor en el punto de origen.
La cuestión es que se nos juró que
era “imposible” el contagio.
Como es costumbre en este gobierno de pesadilla, lo imposible ocurrió y una auxiliar de enfermería lucha contra la muerte tras contagiarse.
Ante lo cual, no solo no dimite nadie,
ni pide perdón. Para colmo de la desvergüenza, ambos gobiernos, el de
verdad y el de chiste, salen en tromba
a culpar a la víctima. Pobre Teresa,
atacada a un tiempo por dos epidemias: la del ébola y la del PP. ¡Fuerza
y aguanta, querida amiga!
Éramos pocos y parió el ébola
Parió en Madrid. Pero imaginemos que hubiera sido en Zamora.
¿Creen que en Castilla y León tenemos mejores gobernantes? ¿Creen
que escapamos aquí de la incompetencia supina de un partido que gobierna sin oposición Junta, Diputación y casi todos los ayuntamientos?
Hay miedo en la calle: Por el
ébola. Por el indigno maltrato a su
última víctima. Por la constatación
de que estamos en manos de inútiles sin remedio. ¿Podremos con
ellos? Claro que sí. Verán como Podemos. Cuando la gente se une, los
ineptos, amorales y corruptos acaban en el vertedero de la historia.
Siempre ha sido así.
