ROBERT BLOCH Biografia y Compilado De Relatos.pdf


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trago.
En aquel momento, Baston lo cogió.
-¿A que no lo adivinan? -aulló-. La Morsa tiene un revólver.
Al abrazar a Sir Guy, su mano se había deslizado hacia abajo hasta tropezar con el revólver que se
encontraba en el bolsillo de la americana de su huésped. Lo sacó antes de que Hollis pudiera
evitarlo.
Me quedé mirando a Sir Guy, preguntándome si la cosa no estaría llegando demasiado lejos. Pero él
me hizo un guiño tranquilizador, y recordé que me había dicho que no me alarmara por nada.
De modo que esperé, mientras a Baston se le ocurría una idea muy propia de él.
-Vamos a jugar limpio con nuestro amigo Morsa -gritó-. Ha viajado hasta aquí desde Inglaterra para
cumplir una misión. Si ninguno de ustedes está dispuesto a confesar, sugiero que le concedamos la
oportunidad de descubrirlo por sí mismo.
-¿Cómo? -preguntó Johnny Odcutt.
-Voy a apagar todas las luces durante un minuto. Sir Guy permanecerá aquí con su revólver. Si
alguien de los que se encuentran en esta habitación es el Destripador, puede huir, o aprovechar la
ocasión para..., bueno, para eliminar a su perseguidor. ¿Qué les parece?
Era completamente absurdo, pero cautivó a la imaginación popular. Las protestas de Sir Guy
quedaron ahogadas en el mar de exclamaciones que levantó la propuesta de Baston. Éste se
encontraba ya junto al interruptor de la luz.
-Que nadie se mueva -advirtió, con fingida solemnidad-. Por espacio de un minuto,
permaneceremos a oscuras... quizás a merced de un asesino. Transcurrido ese tiempo, volveré a
encender las luces y buscaremos los cadáveres. Escojan su pareja, damas y caballeros.
Las luces se apagaron.
Alguien se rió entre dientes.
Oí pasos en la oscuridad. Murmullos.
Una mano rozó mi rostro.
En mi muñeca, el reloj latió violentamente. Pero sus latidos quedaron ahogados por otros más
violentos: los de mi corazón.
Absurdo. Permanecer a oscuras con un grupo de estúpidos bromistas. Y, sin embargo, la ola de
terror, deslizándose a través de la aterciopelada oscuridad, era completamente real.
Jack el Destripador vagabundeaba en una oscuridad semejante a ésta. Y Jack el Destripador llevaba
un cuchillo. Jack el Destripador tenía un cerebro desequilibrado y unos propósitos siniestros.
Pero Jack el Destripador estaba muerto, muerto y enterrado hacía muchos anos... según todas las
leyes humanas.
Sólo que no existen leyes humanas cuando se pcrmanece en la oscuridad, cuando la oscuridad
oculta y protege, y la máscara exterior cae del rostro y se siente algo en lo más profundo del ser, un
propósito sin forma definida que es hermano de las tinieblas.
Sir Guy Hollis lanzó un grito.
Se oyó el ruido de un cuerpo al caer.
Baston encendió las luces.
Todo el mundo empezó a chillar.
Sir Guy Hollis estaba tendido en el suelo, en el centro de la habitación. Continuaba empuñando el
revólver.
Contemplé los rostros que me rodeaban, maravillándome de la variedad de expresiones que los
seres humanos pueden adoptar cuando se enfrentan con el terror.
Todos los rostros estaban presentes en el círculo. Nadie había huido. Y, sin embargo, Guy Hollis
estaba tendido en el suelo...
LaVerne Gonnister sollozaba, cubriéndose el rostro con las manos.
-Perfectamente.
Sir Guy se puso en pie de un salto. Estaba sonriendo.
-Ha sido un simple experimento, ¿saben? Si Jack el Destripador hubiese estado entre ustedes, y a mí
me hubieran asesinado, se habría traicionado a sí mismo de algún modo al encenderse las luces y