ROBERT BLOCH Biografia y Compilado De Relatos.pdf


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—La vida ha seguido en el mar rumbos diferentes de la vida en la tierra. La evolución ha seguido
un curso diferente. En las grandes profundidades del océano, se ha descubierto vida completamente
extraña a la nuestra: criaturas luminosas que estallan al ser expuestas a la más ligera presión del
aire; y en sus inmensos abismos se han desarrollado formas de vida completamente inhumanas,
formas de vida que la mente no iniciada puede creer imposibles. En Japón, un país insular, hemos
tenido noticia de esos habitantes del mar desde hace generaciones. El escritor inglés de ustedes,
Arthur Machen, dijo una gran verdad cuando afirmó que el hombre, temeroso de esos extraños
seres, les ha atribuido formas hermosas o simpáticamente grotescas que en realidad no poseen.
Tenemos así las nereidas y las oceánicas; pero, a pesar de todo, el hombre no pudo ocultar
totalmente el carácter en verdad repugnante de esas criaturas. Están como consecuencia las leyendas
de las Gorgonas, de Escila y de las arpías, y, significativamente, de las sirenas y su maldad. Sin
duda usted conoce el cuento de las sirenas: cómo ansiaban robar el alma de un hombre, cómo la
extraían por medio de su beso.
Dean estaba ahora en la ventana, dando la espalda al japonés. Cuando Yamada se detuvo, dijo
inexpresivamente:
—Prosiga.
—Tengo razones para creer —prosiguió Yamada con gran tranquilidad— que Morella Godolfo, la
mujer de la Alhambra, no era completamente... humana. No dejó descendencia. Esos seres nunca
tienen hijos: no pueden.
—¿Qué está queriendo decir usted? —Dean se había dado vuelta, y estaba de frente al japonés, con
el rostro terriblemente pálido, y las sombras que tenía debajo de los ojos horrorosas y lívidas.
Repitió con aspereza—: ¿Qué está queriendo decir usted? No puede asustarme con sus cuentos, si
eso es lo que está tratando de hacer. Usted... mi tío quiere que me vaya de esta casa, por alguna
razón particular de él. Usted está utilizando estos medios para que me vaya, ¿no es así? ¿Eh?
—Usted debe irse de esta casa —dijo Yamada—. Su tío está en camino, pero puede que no llegue a
tiempo. Escúcheme: esas criaturas —las que habitan en mar— envidian al hombre. La luz del sol, y
los cálidos juegos, y los campos de la tierra, cosas que los que habitan en el mar no pueden
normalmente poseer. Esas cosas y el amor. Recuerde lo que dije sobre la transferencia de la mente,
la posesión de un cerebro por una inteligencia extraña. Para estos seres, éste es el único medio de
obtener aquello que desean y de conocer el amor de un hombre o de una mujer. A veces —no con
mucha frecuencia— una de estas criaturas logra apoderarse de un cuerpo humano. Siempre están al
acecho. Cuando hay un naufragio, allí van, como buitres a un festín. Pueden nadar a una velocidad
extraordinaria. Cuando un hombre se está ahogando, las defensas de su mente están bajas, y de este
modo, los habitantes del mar pueden a veces adquirir un cuerpo humano. Hay relatos sobre hombres
salvados de naufragios que a partir de entonces sufrieron un extraño cambio.
»¡Morella Godolfo era una de esas criaturas! Los Godolfo conocían gran parte del saber oculto pero
lo usaban con fines malignos, la llamada magia negra. Y según creo, a través de esto aquel habitante
del mar obtuvo poder para usurpar el cerebro y el cuerpo de la mujer. Tuvo lugar una trasferencia.
La mente del habitante del mar tomó posesión del cuerpo de Morella Godolfo, y la inteligencia de la
verdadera Morella fue introducida en la horrible forma de aquella criatura de las profundidades del
mar. Eventualmente, el cuerpo humano de la mujer murió, y la mente usurpadora regresó a su
envoltura original. Entonces, la inteligencia de Morella Godolfo fue arrojada de su prisión
temporaria y quedó sin hogar. Esa es la verdadera muerte.
Dean sacudió con lentitud la cabeza como si estuviera negando, pero no habló. E inexorablemente
Yamada continuó.
—Desde entonces, durante años y generaciones ella ha habitado en el mar, esperando. Su poder es