ROBERT BLOCH Biografia y Compilado De Relatos.pdf


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Romperán la puertas y las ventanas y entrarán y me cogerán. Me bajarán al pozo, me llevarán a los
negros lugares donde están los shoggoths. Debe de haber todo un mundo debajo de los montes, un
mundo donde se ocultan y esperan para salir por más víctimas, por más sacrificios. No quieren que
haya seres humanos por aquí, salvo los que necesitan para los sacrificios.
Yo vi lo que esa monstruosidad negra hizo en el altar. Sé lo que me va a pasar. Tal vez echen de
menos a Primo Osborne en su casa y envíen a alguien a averiguar qué le ha pasado. Puede que las
gentes del pueblo echen de menos a Cap Pritchett y vengan a buscarle. Puede que vengan y me
encuentren. Pero si no vienen pronto, será demasiado tarde.
Por eso he escrito esto. Es verdad lo que digo, con la mano sobre el corazón, cada palabra. Y si
alguien encuentra este cuaderno donde yo lo escondo, que vaya y se asome al pozo. Al pozo viejo,
que está detrás. Que recuerde lo que he dicho de ellos. Que ciegue el pozo y seque las charcas. No
tiene sentido que me busquen... si no estoy aquí. Quisiera no estar tan asustado. No lo estoy tanto
por mí como por otras gentes; los que pueden venir a vivir por aquí, y les pase lo mismo... o peor.
Tenéis que creerme. Id a los bosques, si no. Id a la loma. A la loma donde ellos hicieron los
sacrificios. Puede que ya no estén las manchas y la lluvia haya borrado las huellas. Puede que no
encontréis ningún rastro de fuego. Pero la piedra del altar tiene que estar allí. Y si está, sabréis la
verdad. Debe haber unas manchas redondas y grandes en esa piedra. Manchas de medio metro de
anchas.
No he hablado de ellas. Al final, miré hacia atrás. Vi a la monstruosidad negra aquella que era un
shoggoth. La vi cómo se hinchaba y crecía. Creo que he dicho ya que podía cambiar de forma, y
que se hacía enorme. Pero no podéis ni imaginar el tamaño ni la forma y yo no lo quiero decir. Lo
único que digo es que miréis. Que miréis y veréis lo que se esconde debajo de la tierra en estos
montes, esperando salir para celebrar su festín y matar a alguien más. Esperad. Ya vienen. Se está
haciendo de noche y puedo oír sus pasos. Y otros ruidos. Voces. Y otros ruidos. Están aporreando la
puerta. Y estoy seguro de que deben tener un tronco o tablón para derribarla. Toda la casa se
estremece. Oigo hablar a voces a Primo Osborne, y también ese zumbido. El olor es espantoso. Me
estoy poniendo enfermo, y dentro de un minuto...
Mirad el altar. Luego comprenderéis qué estoy tratando de decir. Mirad las grandes manchas
redondas, de medio metro de anchas, a cada lado. Es donde la enorme monstruosidad negra se
agarró. Mirad las marcas, y sabréis lo que vi, lo que me da miedo, lo que espera para atraparos, a
menos que lo sepultéis para siempre bajo tierra. Marcas negras de medio metro de anchas. Pero no
son manchas. En realidad, son ¡huellas de dedos!
Han derribado la puerta d...
UNA CUESTIÓN DE IDENTIDAD.
Mis miembros eran de plomo. Mi corazón era como un reloj que pulsaba en vez de latir, muy
lentamente. Mis pulmones eran como esponjas de metal, mi cabeza un cuenco de bronce lleno de
lava fundida que se movía como mercurio, atrás y adelante, en ardientes oleadas. Atrás y adelante...
mientras la conciencia y el inconsciente jugaban entremezclados contra un fondo de lento y sordo
dolor. Sentía eso, nada más. Tenía corazón, pulmones, y cuerpo... pero no sentía nada externo; mi
cuerpo no "tocaba" nada. No estaba sentado, ni de pie, andando o tendido, ni haciendo nada que
pudiera sentir. Sólo tenía corazón, pulmones, cuerpo y cabeza en las tinieblas que estaban llenas de
la pulsación de una muda agonía. Esto era yo.
Pero, ¿quién era yo?