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Aprender a escuchar, aprender a hablar
sentido facilitará, asimismo, la adquisición de la lectura y la escritura. Avanzar
en el desarrollo de este aspecto sólo se logra hablando y modificando la manera de hablar para lograr que otros entiendan. Para identificar los aspectos
más finos del lenguaje (comparar rimas y sonidos diversos, entender la lógica
de los trabalenguas y las adivinanzas, etcétera) se requiere de la ayuda de los
adultos y de otros niños dispuestos a jugar con el lenguaje y divertirse con el
niño, apuntando a que éste tome conciencia de los mecanismos involucrados.
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Desarrollo semántico: se refiere al conocimiento del significado de las palabras
y de las combinaciones de palabras. El vocabulario es importante porque es el
vehículo para aprender y expresar nuevos conocimientos y relaciones y porque
más tarde será una herramienta importante para la comprensión lectora.
La adquisición de vocabulario tiene que ver con el número de conceptos
y palabras que los niños van conociendo, y también con el conocimiento
de las palabras y los conceptos con los cuales se relacionan (por ejemplo,
saber que conducir está relacionado con coche, conductor, chofer, etcétera)
y cuándo y cómo pueden usarse esas palabras.
El aprendizaje de nuevas palabras es rápido cuando los niños están expuestos a una gran variedad de temas y situaciones sociales. Sin embargo, no
es un proceso fácil. Una palabra nueva aparece dentro de un contexto complejo
y el niño debe decidir, entre toda la información, a qué objeto o concepto se
refiere cada una de las palabras nuevas que escucha. Para hacer esto es importante desarrollar la capacidad de atención conjunta; es decir, la capacidad
de poner atención en lo mismo que el que habla y dijo la palabra está atendiendo. El niño debe desarrollar también la capacidad de advertir la intención
referencial del hablante; es decir, percatarse de a qué se está refiriendo el que
dijo esa palabra.
•
Desarrollo sintáctico o gramatical: cuando los niños empiezan a hablar, cuando son bebés, empiezan diciendo una palabra. Luego combinan las palabras y
empiezan a producir “oraciones” de dos palabras (“leche cayó”, “papá fue”, “más
agua”, etcétera). Poco a poco empiezan a combinar una mayor cantidad de palabras. Sin embargo, estas palabras deben combinarse en un orden convencional.
Materiales
para
Apoyar
la
Práctica Educativa
