Boaventura POR QUE PENSAR trad.pdf


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Ahí hay una distancia, digamos, que se mide por una cierta negatividad. Vivimos
en sociedades ideológicamente afirmativas. La sociedad de consumo es por
excelencia una sociedad afirmativa, pues condiciona los gustos al menú que
ofrece, naturalmente tiene un menú para todos los gustos. En la forma en que
desarmemos esa trampa reside la negatividad del pensamiento crítico en este
momento. En esto consiste la segunda respuesta a nuestra pregunta.
PENSAR ALTERNATIVAS
La tercera respuesta a la pregunta es la siguiente: Porque es necesario luchar
contra el “despensamiento” que está detrás de la despolitización de la
transformación social, o sea la idea de que no hay alternativas a la globalización
hegemónica. Necesitamos pensar para poder dar credibilidad a las alternativas
que están surgiendo en el mundo. Para eso no necesitamos solo un pensamiento
de alternativas, sino de un pensamiento alternativo de alternativas.
El pensamiento alternativo se caracteriza por la centralidad de la hermenéutica
de la emergencia: para dar credibilidad a las alternativas que están surgiendo en
el mundo necesitamos de una hermenéutica de emergencia, que amplíe
simbólica y políticamente esas iniciativas locales.
Hay dos grandes ideas a tomar en cuenta. La primera es de Prigogine (y de
Aristóteles), la idea de que lo posible es más rico que lo real. La segunda es una
idea de Ernst Bloch, un filósofo que no es muy leído hoy, pero que debía serlo
mucho más: el concepto do “aún no”, entre el ser y la nada, que funda el
principio de la esperanza. Vivimos en sociedades donde hay espera pero no hay
esperanza, y para reconstituir esa esperanza, el principio del “aún no”, de algo
que puede ven, que es posible, porque está en las posibilidades de lo real y del
presente, crea un efecto de intensificación. El aún no tiene una energía superior
a su materia precisamente por no estar aún realizado.
Es él que nos permite no aceptar lo que existe sólo porque existe, en sus tres
formas: el conformismo, que es la manera más plana de aceptar lo que existe; el
situacionismo, que es la celebración total de lo que existe; y el cinismo, que es
el conformismo con mala conciencia.
Este “aún no” exige un elemento subjetivo que es la consciencia anticipatoria, la
idea de que algo puede surgir, en que la ruptura entre presente y pasado es
posible, la latencia del futuro, la idea de lo incompleto.
Y de nuevo, la idea de la sociología de las ausencias es muy importante, porque
nos lleva a mostrar que lo que existe está más acá de lo que puede existir, que
hay posibilidades irrealizadas e que son realizables, son las llamadas utopías
reales. Necesitamos sorpresas que tengan condición de no serlo, o sea sorpresas
realistas.