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La segunda pregunta puede ser formulada así: ante alternativas inciertas, ¿qué es
lo que caracteriza un proceso de transición?, ¿cuáles elementos escoger? En el
fondo: ¿de qué lado estamos? Ésta es una cuestión moral, una cuestión tan
importante como la anterior.
Y, finalmente, hay una tercera cuestión: una vez definidas las prioridades o las
alternativas por las cuales queremos pautar nuestra existencia, ¿cómo llegar a
ellas? Es una cuestión política.
Entonces, hay cuestiones intelectuales, morales y políticas que se mezclan.
POR UNA NUEVA CIENCIA SOCIAL
Para que podamos crear nuevas constelaciones de sentido que nos permitan
responder articuladamente las tres preguntas necesitamos, realmente, de otras
ciencias sociales y de otro tipo de cientista social.
En primer lugar pienso que es fundamental, como he defendido, que distingamos
entre objetividad y neutralidad. La objetividad es fundamental, la neutralidad
debe ser superada. La idea de la objetividad, normalmente, connota tres ideas
distintas: la imparcialidad, que tiene mucho que ver con el fundamento de las
teorías; la neutralidad que es indiferencia a las consecuencias de la teoría; y la
autonomía, que se refiere a la independencia de las prácticas y de las
instituciones científicas.
De la imparcialidad no me ocupo en este momento. La autonomía es hoy uno de
los grandes problemas de la ciencia. La neutralidad o indiferencia a las
consecuencias es la que pienso que tiene que ser superada, es decir tenemos
realmente que ser capaces de ser objetivos sin ser neutros.
Ser objetivos significa analizar la realidad con las técnicas y los métodos que
están a nuestra disposición sin sectarismos ni dogmatismos.
Preguntarán ustedes: pero ¿cómo podemos evitar el sectarismo o el dogmatismo
si no somos neutros?
Respondo: a través de un procedimiento muy importante, extremadamente
exigente pero también simple, que consiste en estar siempre preparados para
dejarnos sorprender por la realidad. En cuanto nos dejemos sorprender por la
realidad, en el sentido de que aquello que observamos no está totalmente
contenido en nuestras teorías o en nuestros prejuicios, ahí estará la clave para
conjurar el peligro del sectarismo.
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