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LOS CAMPEONATOS MUNDIALES DE FÚTBOL: UNA FORMA DIFERENTE DE CONTAR LA HISTORIA
Austria permaneció ocupada por los aliados hasta que en 1955 recuperó la autonomía que mantiene hasta hoy.
Pero en los años previos a la invasión - aún en medio de una importante crisis
económica, política y social- los austriacos se caracterizaron por tener una selección de fútbol que desarrolló un juego exquisito y que fue conocida con el
nombre de Wunderteam (equipo maravilla). Conformada por una excelente generación de jugadores liderados dentro del campo de juego por Matthias Sindelar apodado el "Mozart” del fútbol y también Der Papierene (hombre de papel)
debido a su aparente fragilidad-, era conducida técnicamente por un funcionario
bancario de nombre Hugo Meisl; además fue considerada la predecesora de la
Holanda de los años setenta en lo que se refiere a la puesta en práctica del llamado “fútbol total”, tema del cual nos ocuparemos más adelante en este mismo
trabajo. Gracias a sus grandes producciones, Austria consiguió mantenerse sin
derrotas entre el 12 de abril de 1931 -día en que perdió ante Italia en Milán por
1-2 por la Copa Doctor Gero- y el 7 de diciembre de 1932; la caída por 3-4 ocurrida en esta última fecha jugando un amistoso contra Inglaterra en Londres
puso fin a una racha que duró catorce partidos. Este ciclo forma parte del lapso
de tiempo comprendido desde el comienzo de 1931 hasta el 25 de abril de 1934
-victoria 6-1 sobre Bulgaria en Viena, partido válido por la fase eliminatoria del
Mundial de Italia-, en el que Austria marcó 102 goles en 31 encuentros; en ese
período supo de veintiocho victorias, un empate y sólo dos derrotas. Favoritos
para quedarse con el Campeonato Mundial de 1934 en Italia, los austríacos se
encontraron en semifinales con el propio local; allí cayeron por la mínima diferencia. La Selección de Italia -empujada por las amenazas del dictador Benito
Mussolini por un lado y por los futbolistas argentinos Guaita, Monti, Demaría y
Orsi por el otro- se quedó con el pasaje a la final en la cual se coronaría tras
vencer 2-1 a Checoslovaquia; Austria resignaría también la posibilidad del tercer
lugar al ser superado 2-3 por Alemania.
La ya comentada forzada desaparición de Austria la privó de jugar el mundial
de Francia 1938, torneo para el cual había conseguido su lugar luego de vencer
2-1 a Letonia en la ronda clasificatoria. Pero cinco de sus jugadores –el arquero
Rudolf Raftl, Stefan Skoumal, Josef Stroh, Willhelm Hahnemann y Leopold
Neumer- fueron incorporados por el director técnico Josep Herberger a la selección nacional de sus opresores y –con gusto o sin él- debieron defenderla en ese
Mundial. Pese a estos refuerzos conseguidos gracias a los cambios producidos
en el mapa europeo, Alemania obtuvo resultados sumamente magros: fue eliminada en octavos de final por Suiza luego de un partido que, tras finalizar
igualado en un gol, obligó a un desempate mediante un nuevo encuentro en que
los helvéticos se impusieron 4-2.
La estrella Matthias Sindelar nunca aceptó vestir la camiseta de Alemania.
Entre sus biógrafos en general se acepta que no era judío sino que formaba parte
de una familia cristiana, pero también que mantenía fuertes lazos con varios
miembros de aquella colectividad. Este hecho, sumado a un nacionalismo no
exento de heroicidad, le reportaron el odio de las autoridades nazis.
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