LOS CAMPEONATOS MUNDIALES DE FUTBOL MPERCOVICH.pdf


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Dr. MÁXIMO PERCOVICH

Amor y odio.
Juego limpio -que traducido al inglés es sinónimo de fair play-, es un término que alude a la conducta leal, correcta y respetuosa hacia los compañeros,
los rivales, los árbitros y el público. La FIFA ha luchado duramente a favor del
Fair Play, promocionándolo e incluso entregando un premio en todas las copas
del mundo a aquel equipo que haya hecho gala de la mayor deportividad; al
comienzo de todos los partidos que están bajo su égida, se produce el ingreso al
campo de una bandera que recuerda a todos acerca de la campaña en pro de la
cual la federación se encuentra altamente involucrada. Pero pese a todos los
esfuerzos realizados, se reconoce que aún se está muy lejos de desterrar para
siempre a la sumamente abundante gama de malas prácticas que, relacionadas
con el fútbol, se pueden utilizar dentro y fuera de las canchas.
Dentro de la lista de acontecimientos que de una u otra manera han manchado la historia de la copa mundial, tienen un lugar destacado algunos partidos
sobre los que se tiene –o se intuye con acierto- la convicción de que sus resultados fueron manipulados. En algunos casos se ha hablado de acuerdos entre
dirigentes o los propios jugadores dentro del mismo campo de juego para concertar un desenlace favorable a ambos contendientes, en otras ocasiones se ha
utilizado con dureza la palabra “soborno” como sinónimo de pagar a alguien para
que se deje ganar, o el término “incentivación” para motivar en beneficio de
terceros a aquellos que han perdido su chance y el interés por los buenos resultados. En este último caso hay un desprecio de la ética deportiva, la que en toda
circunstancia obliga a competir con el objetivo de triunfar sin necesidad de que
exista dinero extra de por medio.
El 25 de junio de 1982 se enfrentaron las selecciones de Austria y Alemania
en el estadio El Molinón de la ciudad de Gijón; ese partido era decisivo para
dirimir qué equipos del Grupo 2 avanzarían a la segunda fase del torneo organizado por España.
Austriacos y germanos no se caracterizaron precisamente por ser históricamente buenos vecinos, ya que estos últimos invadieron militarmente Austria el
13 de marzo de 1938 y la anexaron a su territorio sin encontrar resistencia, haciéndola desaparecer como país. Fue este hecho –conocido como el Anschluss,
vocablo alemán que significa “reunión”- la culminación de un proceso político
llevado adelante por Adolf Hitler y el partido Nazi, quienes detentaban el poder
en Alemania y se preparaban para las campañas militares a gran escala que
tendrían lugar a partir del año siguiente. Así Austria, que había nacido como
estado en 1918 como consecuencia del desmembramiento del Imperio Austro –
Húngaro derrotado en la llamada Gran Guerra (Primera Guerra Mundial), finalizó una efímera etapa inicial de vida independiente al transformarse en una
provincia del III Reich que se llamó Ostmark, palabra que quiere decir -también
en idioma alemán- “marca del este”. Tras la derrota final de Hitler en 1945,

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