1965 12 07, Concilium Vaticanum II, Constitutiones Decretaque Omnia, ES (1).pdf


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DECLARACIÓN

"Dignitatis humanae"
Sobre la libertad religiosa
El derecho de la persona y de las comunidades a la libertad social y civil en materia religiosa
Proemio

1.
1. La dignidad de la persona humana se hace cada vez más clara en la conciencia de
los hombres de nuestro tiempo, y aumenta el número de quienes exigen que el hombre en su
actuación goce y use de su propio criterio y de una libertad responsable, no movido por
coacción, sino guiado por la conciencia del deber. Piden, igualmente, la delimitación jurídica
del poder público a fin de que no se restrinjan demasiado los confines de la justa libertad,
tanto de la persona como de las asociaciones.
Esta exigencia de libertad en la sociedad humana se refiere, sobre todo, a los bienes
del espíritu humano, principalmente a aquellos que atañen al libre ejercicio de la religión en
la sociedad. Secundando con diligencia estos anhelos de los espíritus y proponiéndose
declarar cuán conformes son con la verdad y con la justicia, este Concilio Vaticano investiga
a fondo la Sagrada tradición y la doctrina de la Iglesia, de las cuales saca a la luz cosas
nuevas, siempre coherentes con las antiguas.
Así, pues, profesa en primer término el Sagrado Concilio que Dios manifestó al
género humano el camino por el cual los hombres, sirviéndole a El, pueden salvarse y llegar a
ser felices, en Cristo. Creemos que esta única verdadera Religión subsiste en la Iglesia
católica y apostólica, a la cual el Señor Jesús confió la obligación de difundirla a todos los
hombres, diciendo a los Apóstoles: " Id, y enseñad a todas las gentes bautizándolas en el
nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a observar todo cuanto yo os
he mandado " ( Mt., 28,19 - 20 ). Por su parte, todos los hombres están obligados a buscar la
verdad, sobre todo en lo que se refiere a Dios y a su Iglesia, y, una vez conocida, a abrazarla
y practicarla.
Confiesa, asimismo, el santo Concilio que estos deberes tocan y ligan la conciencia de
los hombres, que la verdad no se impone sino por la fuerza de la misma verdad, que penetra
suave y fuertemente en las almas. Ahora bien, como quiera que la libertad religiosa que
exigen los hombres para el cumplimiento de su obligación de rendir culto a Dios se refiere a
la inmunidad de coacción en la sociedad civil, deja íntegra la doctrina tradicional católica
acerca del deber moral de los hombres y de las sociedades para con la verdadera religión y la
única Iglesia de Cristo. El Sagrado Concilio, además, al tratar de esta libertad religiosa,
pretende desarrollar la doctrina de los últimos Pontífices sobre los derechos inviolables de la
persona humana y sobre el ordenamiento jurídico de la sociedad.