1965 12 07, Concilium Vaticanum II, Constitutiones Decretaque Omnia, ES (1).pdf

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27.
27. En común patrimonio evangélico y, en consecuencia, el común deber del
testimonio cristiano recomiendan, y muchas veces exigen, la cooperación de los católicos con
otros cristianos, que hay que realizar por individuos particulares y por comunidades de la
Iglesia, ya en las acciones, ya en las asociaciones, en el campo nacional o internacional.
Los valores comunes exigen también no rara vez una cooperación semejante de los
cristianos que persiguen fines apostólicos con quienes no llevan el nombre cristiano, pero
reconocen estos valores.
Con esta cooperación dinámica y prudente, que es de gran importancia en las
actividades temporales, los laicos rinden testimonio a Cristo, Salvador del mundo, y a la
unidad de la familia humana.
Capítulo VI
Formación para el apostolado
Necesidad de la formación para el apostolado
28.
28. El apostolado solamente puede conseguir plena eficacia con una formación
multiforme y completa. La exigen no sólo el continuo progreso espiritual y doctrinal del
mismo seglar, sino también las varias circunstancias de cosas, de personas y de deberes a que
tiene que acomodar su actividad. Esta formación para el apostolado debe apoyarse en las
bases que este Santo Concilio ha asentado y declarado en otros lugares. Además de la
formación común a todos los cristianos, no pocas formas de apostolado, por la variedad de
personas y de ambientes, requieren una formación específica y peculiar.
Principios de la formación de los laicos para el apostolado
29.
29. Como los laicos participan, a su modo, de la misión de la Iglesia, su formación
apostólica recibe una característica especial por su misma índole secular y propia del laicado
y por el carácter espiritual de su vida.
La formación para el apostolado supone una cierta formación humana, íntegra,
acomodada al ingenio y a las cualidades de cada uno. Porque el seglar, conociendo bien el
