1965 12 07, Concilium Vaticanum II, Constitutiones Decretaque Omnia, ES (1).pdf


Vista previa del archivo PDF 1965-12-07-concilium-vaticanum-ii-constitutiones-decretaque-omnia-es-1.pdf


Página 1...13 14 151617346

Vista previa de texto


y sus miembros se unen a ellas más estrechamente.
Guardada la sumisión debida a la autoridad eclesiástica, pueden los laicos fundar y
regir asociaciones, y una vez fundadas, darles un nombre. Hay, sin embargo, que evitar la
dispersión de fuerzas que surge al promoverse, sin causa suficiente, nuevas asociaciones y
trabajos, o si se mantienen más de lo conveniente asociaciones y métodos anticuados. No
siempre será oportuno el aplicar sin discriminación a otras naciones las formas que se
establecen en alguna de ellas.
La Acción Católica
20.
20. Hace algunos decenios los laicos, en muchas naciones, entregándose cada día más
al apostolado, se reunían en varias formas de acciones y de asociaciones, que conservando
muy estrecha unión con la jerarquía, perseguían y persiguen fines propiamente apostólicos.
Entre estas y otras instituciones semejantes más antiguas hay que recordar, sobre todo, las
que, aun con diversos sistemas de obrar, produjeron, sin embargo, ubérrimos frutos para el
reino de Cristo, y que los Sumos Pontífices y muchos Obispos recomendaron y promovieron
justamente y llamaron Acción Católica. La definían de ordinario como la cooperación de los
laicos en el apostolado jerárquico.
Estas formas de apostolado, ya se llaman Acción Católica, ya con otro nombre, que
desarrollan en nuestros tiempos un apostolado precioso, se constituyen por la acepción
conjunta de todas las notas siguientes:
a) El fin inmediato de estas organizaciones es el fin apostólico de la Iglesia, es decir,
la evangelización y santificación de los hombres y la formación cristiana de sus conciencias,
de suerte que puedan saturar del espíritu del Evangelio las diversas comunidades y los
diversos ambientes.
b) Los laicos, cooperando, según su condición, con la jerarquía, ofrecen su
experiencia y asumen la responsabilidad en la dirección de estas organizaciones, en el
examen diligente de las condiciones en que ha de ejercerse la acción pastoral de la Iglesia y
en la elaboración y desarrollo del método de acción.
c) Los laicos trabajan unidos, a la manera de un cuerpo orgánico, de forma que se
manifieste mejor la comunidad de la Iglesia y resulte más eficaz el apostolado.
d) Los laicos, bien ofreciéndose espontáneamente o invitados a la acción y directa
cooperación con el apostolado jerárquico, trabajan bajo la dirección superior de la misma
jerarquía, que puede sancionar esta cooperación, incluso por un mandato explícito.
Las organizaciones en que, a juicio de la jerarquía, se hallan todas estas notas a la vez
han de entenderse como Acción Católica, aunque por exigencias de lugares y pueblos tomen
varias formas y nombres.
El Sagrado Concilio recomienda con todo encarecimiento estas instituciones que
responden ciertamente a las necesidades del apostolado entre muchas gentes, e invita a los
sacerdotes y a los laicos a que trabajen en ellas, que cumplan más y más los requisitos antes
recordados y cooperen siempre fraternalmente en la Iglesia con todas las otras formas de
apostolado.