1965 12 07, Concilium Vaticanum II, Constitutiones Decretaque Omnia, ES (1).pdf


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La forma peculiar del apostolado individual y, al mismo tiempo, signo muy en
consonancia con nuestros tiempos, y que manifiesta a Cristo viviente en sus fieles, es el
testimonio de toda la vida seglar que fluye de la fe, de la esperanza y de la caridad. Con el
apostolado de la palabra, enteramente necesario en algunas circunstancias, anuncian los
laicos a Cristo, explican su doctrina, la difunden cada uno según su condición y saber y la
profesan fielmente.
Cooperando, además, como ciudadanos de este mundo, en lo que se refiere a la
ordenación y dirección del orden temporal, conviene que los laicos busquen a la luz de la fe
motivos más elevados de obrar en la vida familiar, profesional y social, y los manifiesten a
los otros oportunamente, conscientes de que con ello se hacen cooperadores de Dios Creador,
Redentor y Santificador y de que lo glorifican.
Por fin vivifiquen los laicos su vida con la caridad y manifiéstenla en las obras como
mejor puedan.
Piensen todos que con el culto público y la oración, con la penitencia y con la libre
aceptación de los trabajos y calamidades de la vida, por la que se asemejan a Cristo paciente
(Cf. 2 Cor., 4,10; Col., 1,24), pueden llegar a todos los hombres y ayudar a la salvación de
todo el mundo.
El apostolado individual en determinadas circunstancias
17.
17. Este apostolado individual urge con gran apremio en aquellas regiones en que la
persecución desencadenada impide gravemente la libertad de la Iglesia. Los laicos, supliendo
en cuanto pueden a los sacerdotes en estas circunstancias difíciles, exponiendo su propia
libertad y en ocasiones su vida, enseñan a los que están junto así a la doctrina cristiana, los
instruyen en la vida religiosa y en el pensamiento católico, y los inducen a la frecuente
recepción de los Sacramentos y a las prácticas de piedad, sobre todo eucarística. El
Sacrosanto Concilio, al tiempo que da de todo corazón gracias a Dios, que no deja de suscitar
laicos de fortaleza heróica en medio de las persecuciones, aun en nuestros días, los abraza
con afecto paterno y con gratitud.
El apostolado individual tiene un campo propio en las regiones en que los católicos
son pocos y están dispersos. Allí los laicos, que solamente ejercen el apostolado individual
por las causas dichas, o por motivos especiales surgidos por la propia labor profesional, se
reúnen a dialogar oportunamente en pequeños grupos, sin forma alguna estrictamente dicha
de institución o de organización, de forma que aparezca siempre delante de los otros el signo
de la comunidad de la Iglesia, como verdadero testimonio de amor. De este modo,
ayudándose unos a otros espiritualmente por la amistad y la comunicación de experiencias, se
preparan para superar las desventajas de una vida y de un trabajo demasiado aislado y para
producir mayores frutos en el apostolado.
Importancia de las formas asociadas