1965 12 07, Concilium Vaticanum II, Constitutiones Decretaque Omnia, ES (1).pdf

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naturalmente, se sientan inclinados hacia las novedades, aprecien sin embargo como es
debido las loables tradiciones.
También los niños tienen su actividad apostólica. Según su capacidad, son testigos
vivientes de Cristo entre sus compañeros.
El medio social
13.
13. El apostolado en el medio social, es decir, el esfuerzo por llenar de espíritu
cristiano el pensamiento y las costumbres, las leyes, y las estructuras de la comunidad en que
uno vive, hasta tal punto es deber y carga de los laicos, que nunca lo pueden realizar
convenientemente otros. En este campo, los laicos pueden ejercer perfectamente el
apostolado de igual a igual. En él cumplen el testimonio de la vida por el testimonio de la
palabra. En el campo del trabajo, o de la profesión, o del estudio, o de la vivienda, o del
descanso, o de la convivencia son muy aptos los laicos para ayudar a los hermanos.
Los laicos cumplen esta misión de la Iglesia en el mundo, ante todo, por aquella
coherencia de la vida con la fe por la que se convierten en la luz del mundo; por su honradez
en cualquier negocio, que atrae a todos hacia el amor de la verdad y del bien, y por fin a
Cristo y a la Iglesia; por la caridad fraterna, por la que participan de las condiciones de la
vida de los trabajos y de los sufrimientos y aspiraciones de los hermanos, y disponen
insensiblemente los corazones de todos hacia la operación de la gracia salvadora; con la
plena conciencia de su papel en la edificación de la sociedad, por la que se esfuerzan en
saturar sus preocupaciones domésticas, sociales y profesionales de magnanimidad cristiana.
De esta forma ese modo de proceder va penetrando poco a poco en el ambiente de la vida del
trabajo.
Este apostolado debe abrazar a todos los que se encuentran junto a él, y no debe
excluir ningún bien espiritual o material que pueda hacerles. pero los verdaderos apóstoles,
lejos de contentarse con esta actividad, ponen todo su empeño en anunciar a Cristo a sus
prójimos, incluso de palabra. Porque muchos hombres no pueden escuchar el Evangelio ni
conocer a Cristo más que por sus vecinos seglares.
Orden nacional e internacional
14.
14. El campo del apostolado se abre extensamente en el orden nacional e
internacional, en que los laicos, sobre todo, son los dispensadores de la sabiduría cristiana.
En el amor a la patria y en el fiel cumplimiento de los deberes civiles, siéntanse obligados los
católicos a promover el verdadero bien común, y hagan pesar de esta forma su opinión para
que el poder civil se ejerza justamente y las leyes respondan a los principios morales y al bien
común. Los católicos peritos en los asuntos públicos, y firmes como es debido en la fe y en la
doctrina católica, no rehúsen desempeñar cargos públicos, ya que por ellos, bien
administrados, pueden procurar el bien común y preparar a un tiempo el camino al Evangelio.
