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Juan Ignacio Décimo
Libertad es elegir dentro de nuestros condicionamientos (lo menos peor). La
mayoría de los psicópatas son imputables (ej: un estafador).
Difícilmente un homicida no sea un caso psiquiátrico; actuando por desborde
emocional, o fríamente por dinero, u obnubilado por el alcohol, o si planeó previamente
una venganza, o si estaba enajenado. Todos se incluyen en el ámbito de la psiquiatría.
Frecuentemente, hay una mente perturbada o una psiquis anormal.
El perito psiquiatra debe establecer si el sujeto, en el momento del hecho, podía
comprender la criminalidad del acto y dirigir su acción, si el que delinquió podía actuar
de otro modo, si era libre o si estaba determinado por algún factor.

4. EL LIBRE ALBEDRIO EN EL DERECHO PENAL
4.1. SU FORMULACIÓN Y CONCEPCIONES. DILEMA ENTRE EL DERECHO PENAL Y LAS
NEUROCIENCIAS: LIBRE ALBEDRÍO O DETERMINISMO.
La responsabilidad penal y la imposición de penas se fundamentan en el principio
de culpabilidad, y este, en el libre arbitrio de la persona. Las neurociencias, por su
parte, refutan la tesis de que el ser humano actúa libremente y afirman que su
actuación se encuentra determinada.
Para el derecho penal, primero, la determinación de responsabilidad penal de la
persona por la comisión de un hecho delictivo se establece previa demostración de
culpabilidad. Además, parte de la existencia de un principio de libertad y
autodeterminación del sujeto, de manera que, al momento de actuar, la persona
estuvo en condiciones de elegir comportarse o no conforme lo demanda el derecho.
Por el contrario, los neurocientíficos han socavado durante los últimos años las
bases del derecho penal y han establecido que no es demostrable científicamente el
libre albedrío de la persona. Postulan que, antes de cualquier actuación voluntaria, en
la persona se desarrolla una sinapsis neuronal involuntaria que determina al sujeto a
comportarse en uno u otro sentido; este aspecto suprime la libertad de acción y
decisión del individuo.
Para fundar su planteamiento, han demostrado que, antes de cualquier actuación
voluntaria, existe una sinapsis neuronal que no se realiza voluntariamente y que
determina a la persona a actuar en uno u otro sentido, sin que exista posibilidad de
decisión o elección, por parte del sujeto, de la manera en que finalmente actúa.
De acuerdo con este planteamiento, sería el cerebro y no el yo consciente el que
decide tomar una decisión en determinado sentido. La persona está determinada por
procesos neuronales a actuar de esa forma, sin poder decidir al respecto.
Es decir, la decisión no sería el producto de una voluntad, sino el resultado de la
acción de un cerebro, una acción determinada a priori por procesos cerebrales. Esto
no se limitaría al ámbito jurídico, sino que abarca todas las acciones que el ser
humano realiza en su vida cotidiana.

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