01 las enseñanzas de don juan carlos castaneda.pdf


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-No. No puedes pensar así cuando tratas con el poder de los aliados. Esas preguntas no tienen
sentido, y eso que volverse cuervo es lo más simple que hay. Es casi como travesura; tiene poca
utilidad. Como ya te he dicho, el humito no es para los que buscan poded. Es sólo para quienes
anhelan ver. Yo aprendí a volverme cuervo porque son las aves más efectivas de todas. Ninguna
otra las molesta, a menos que sean águilas grandes y hambrientas, pero los cuervos vuelan en
parvadas y pueden defenderse. Tampoco los hombres molestan a los cuervos, y eso es importante, Cualquiera puede distinguir un águila grande, sobre todo un águila fuera de lo común, o
cualquier otra ave grande y fuera de lo común, pero, ¿a quién le interesa un cuervo? Un cuervo
está seguro. Es ideal en tamaño y en naturaleza. Puede meterse donde sea sin llamar la atención.
En cambio, volverse oso o león es posible, pero sale bastante peligroso. Una criatura de ésas es
demasiado grande; se necesita demasiada energía para convertirse en ella. También puede uno
volverse grillo, o lagartija, o hasta hormiga, pero eso es todavía más arriesgado, porque los
animales grandes cazan a las criaturas pequeñas.
Señalé que, según lo que él decía, uno se transformaba realmente en cuervo, o grillo, o
cualquier otra cosa. Pero él insistió en que yo entendía mal.
-Se necesita mucho tiempo para aprender a ser un cuervo cabal -dijo-. Pero tú no cambiaste, ni
dejaste de ser hombre. Es otra cosa lo que pasa.
-¿Puede usted decirme qué es la otra cosa, don Juan? -A lo mejor a estas alturas ya tú mismo
lo sabes. Quizá si no tuvieras tanto miedo de volverte loco, o de perder tu cuerpo, entenderías
este secreto maravilloso. Pero a lo mejor debes esperar a perder tu miedo para entender lo que
quiero decir.

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