01 las enseñanzas de don juan carlos castaneda.pdf


Vista previa del archivo PDF 01-las-ensenanzas-de-don-juan-carlos-castaneda.pdf


Página 1...86 87 88899098

Vista previa de texto


-No; regresaste al caer la noche, como yo te había dicho.
-Pero, ¿cómo regresé?
-Estabas muy cansado y te dormiste. Eso es todo.
-Quiero decir, ¿volé de regreso?
-Ya te dije. Me obedeciste y regresaste a la casa. Pero no te preocupes por ese asunto. No tiene
importancia.
-¿Qué es importante, entonces?
-En todo tu viaje hubo una sola cosa de gran valor: ¡los pájaros plateados!
-¿Qué tenían de especial? Sólo eran pájaros,
-No. Eran cuervos.
-¿Eran cuervos blancos, don Juan?
-Las plumas negras del cuervo son en realidad plateadas. Los cuervos brillan tan fuerte que las
demás aves no los molestan.
-¿Por qué parecían plateadas sus plumas?
-Porque estabas viendo como cuervo. Un ave que nos parece oscura le parece blanca a un
cuervo. Las palomas blancas, por ejemplo, son rosas o azuladas para un cuervo; las gaviotas son
amarillas. Ahora, trata de recordar cómo te juntaste con ellos.
Pensé en eso, pero los cuervos eran una imagen nebulosa, disociada, sin continuidad. Le dije
que sólo podía recor dar que sentí haber volado con ellos. Preguntó si me les había unido en el
aire o en la tierra, pero yo no tenía modo de responder. Casi se enojó conmigo. Exigió que
pensara en eso. Dijo:
-Todo esto vale pura madre, no es sino un sueño de loco, a menos que recuerdes
correctamente.
Me esforcé por hacer memoria, pero no pude.
Sábado, 3 de abril, 1965
Hoy pensé en otra imagen de mi "sueño" sobre los cuervos plateados. Recordé haber visto una
masa oscura con miríadas de agujeros de alfiler. De hecho, la masa era un conglomerado de
agujeritos, Ignoro por qué pensé que era blanda. Cuando estaba mirándola, tres aves volaron
direc tamente hacia mi. Una de ellas hizo un ruido; luego las tres se hallaban junto a mí, en
tierra,
Describí la imagen a don Juan. Me preguntó de que dirección habían venido las aves. Le dije
que no me era posible determinarlo. Se impacientó bastante y me acusó de ser rígido en mi
pensamiento. Dijo que muy bien podría recordar si trataba de hacerlo, y que en realidad yo tenía
miedo de volverme menos rígido. Dijo que yo estaba pensando en términos de hombres y
cuervos, y que no era ni hombre ni cuervo en el momento del que deseaba acor darme.
Me pidió recordar lo que me había dicho el cuervo. Traté de pensar en ello, pero mi mente
jugaba con veintenas de cosas ajenas al asunto. No podía concentrarme.
Domingo, 4 de abril, 1965
Hoy di una larga caminata. Ya había oscurecido bastante cuando llegué a la casa de don Juan.
Iba pensando en los cuervos cuando de pronto un "pensamiento" muy extraño cruzó por mi
mente. Era como una impresión o sentimiento, más que pensamiento. El ave que había hecho el
ruido dijo que venían del norte e iban al sur, y cuando nos encontráramos de nuevo vendrían por
el mismo camino.
Conté a don Juan lo que había pensado, o quizá recor dado. El dijo:
-No pienses si lo recordastes o lo inventastes. Esos pensamientos pertenecen sólo a los
hombres, no a los cuervos, y menos aún a los cuervos que vistes, porque son los emisarios de tu

88