Novena del perdoÌn.pdf

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7° Día
Para dar el primer paso
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Reflexión:
Nuestro Padre del Cielo perdona cualquier ofensa, cuando el hijo vuelve de nuevo a Él, cuando
se arrepiente y pide perdón. Nuestro Señor es tan Padre, que previene nuestros deseos de ser
perdonados, y se adelanta, abriéndonos los brazos con su gracia (Es Cristo que pasa, n. 64).
El Señor tomó la iniciativa, viniendo a nuestro encuentro. Nos dio ese ejemplo (Amigos de Dios,
n. 228).
En el Sacramento de la Penitencia es donde tú y yo nos revestimos de Jesucristo y de sus
merecimientos (Camino, n. 310).
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Intención
Dios, Padre de misericordia, abro el Evangelio y veo que Jesús me pide dar siempre el primer
paso de la reconciliación, ser yo el primero en tomar la iniciativa de pedir y ofrecer perdón; “deja
allí tu ofrenda ante el altar, ve primero a reconciliarte con tu hermano” (Mt 5, 24).
Es justo que me pidas hacer lo mismo que Tú hiciste. De hecho, San Pablo dice que “siendo
todavía pecadores, Cristo murió por nosotros” (Rm 5, 8). Dios mío, ¡cómo me cuesta dar ese
paso cuando estoy convencido de que yo tengo la razón, y de que el ofendido soy yo! Me parece
algo sobrehumano. ¡Sólo con tu fuerza, Señor!
San Josemaría, intercede por mí, para que me decida a buscar el auxilio de Dios, haciendo una
confesión sincera, pues es, en ese sacramento, que puedo encontrar la gracia que necesito.
