PROGRAMA SECUNDARIA FORMACION CIVICA Y ETICA 2011.pdf

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para la obediencia ciega y reduce el papel del docente a la instrucción y el adoctrinamiento.
Por ello se recomienda la organización del trabajo a partir de métodos y técnicas utilizados
para la formación de valores (Schmelkes, 1998 y Latapí, 2003) que enfatizan una perspectiva
amplia e integral de los procedimientos más apropiados para la formación cívica y ética. Se
trata de métodos y técnicas para:
Clarificar valores. El método clarificativo invita al alumno a tomar conciencia de las
creencias, valoraciones y sentimiento que orientan su actuación. Mirarse a sí mismo contribuye
a que sean los propios alumnos quienes definan por convencimiento propio sus apreciaciones
y creencias, y generen congruencia entre pensamiento y acción. Incluye el uso de técnicas,
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como las frases incompletas, hojas de valores y la realización de diálogos clarificadores. El
docente que los pone en práctica es un facilitador de este proceso, apoya a los alumnos en la
generación de argumentos sin influirlos ni manipularlos en la elección.
Desarrollar el juicio moral, entendido como un proceso evolutivo que transita de
la heteronomía (aceptación de convenciones, normas, leyes sin una comprensión crítica) a la
autonomía moral mediante el enfrentamiento a dilemas o conflictos de valores. Comprender
la moralidad como proceso invita a la utilización de un método de trabajo reflexivo
dialógico que impulse el desarrollo, es decir, que promueva la capacidad de reflexionar
ante situaciones conflictivas de orden moral; poner los propios valores y posturas en tensión,
dialogar con otros, y verse en la necesidad de tomar una posición. La técnica principal de
este método es la discusión de dilemas: situaciones reales o ficticias que expresan esa
tensión de valores (por ejemplo, entre un valor como la vida y una norma como “prohibido
hacerse justicia por propia mano”) y sobre los cuales es necesario reflexionar críticamente,
argumentar y elegir qué hacer. La función del maestro consiste principalmente en orientar
la discusión grupal sin inducir respuestas, pero sí favoreciendo que los alumnos identifiquen
otras posibilidades o implicaciones e introduciendo preguntas controvertidas.
Aprender de la experiencia. La formación cívica y ética requiere de un método vivencial,
centrado en el cambio de las formas de interacción y convivencia en la escuela y en el aula.
Los valores se aprenden a partir de las oportunidades reales de vivirlos, por ellos los cambios
en la organización escolar, en el ejercicio de la autoridad, en la elaboración y aplicación de
las normas de convivencia, en el sistema de premios y castigos o en la toma de decisiones.
Programas de estudio 2011
