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La evaluación como elemento de mejora continuada
el resto podamos ir avanzando en otros temas del orden del día que
también requieren algún trabajo previo de elaboración antes de decidir».
La fórmula de sustituir las reflexiones críticas por las propuestas concretas
es un buen atajo que, desde las experiencias de la Investigación- AcciónParticipativa, fue propuesto para «devolver» la información extraída de la
investigación a las bases sociales. Empleando estas «propuestas de acción»
se hace mucho más entendible el sentido de nuestra crítica, y mucho más
patente nuestro compromiso para superar las dificultades que percibimos.
Métodos de evaluación
Cuando estamos en jornadas de formación o emprendiendo un proceso de
evaluación continuada de las asambleas puede ser recomendable que
realicemos evaluaciones pormenorizadas, en las que se recojan los distintos
niveles: actuación del moderador o moderadora, papel jugado por los
distintos asistentes, circunstancias que influyeron en la eficacia de la reunión,
caracterización de la participación, clima grupal, preparación de la reunión
(convocatoria, espacio, etc.). Para estos casos de evaluación «a fondo» puede
ser muy útil contar con la figura del observador o observadora, que abrirá la
evaluación presentando sus anotaciones.
Una vez acabaron los observadores, el resto de participantes expresará
también sus opiniones, incluso cuando se trata de rebatir percepciones
encontradas. Para esta dinámica de evaluación suele ser útil hacer ruedas de
opinión, siguiendo los pasos que describimos en el capítulo de la moderación.
Tenemos que tomar en cuenta que no es preciso llegar a ningún acuerdo, sino
únicamente analizar lo que aconteció e intercambiar las distintas
percepciones. Eso sí, cualquier propuesta de cómo mejorar en la siguiente
reunión será bien recibida. Según sea la confianza existente entre los
participantes, puede ser más delicado o más fácil exponer nuestra visión
crítica de los papeles jugados por las otras personas, o por nosotros. Es
necesario, en todo caso, expresar estas percepciones con el máximo respeto, y
recibirlas lo más positivamente que podamos, porque probablemente sea esta
la vía que mejores garantías ofrece para que podamos ser cada vez mejores
«actores» de asambleas.
De todas formas es frecuente que apreciemos cierta dificultad para expresar
las críticas en plenario, por lo que muchas veces puede abrirse un espacio
previo en grupos pequeños. Para que los pequeños grupos trabajen con pautas
similares, nosotros solemos emplear guías como el «cuestionario de evaluación
de la dinámica asamblearia» que presentamos en el cuadro aparte.
Existen también, para este tipo de evaluaciones pormenorizadas,
cuestionarios-guía que pueden ser cubiertos individualmente para después
ser contrastados en común. La elaboración y utilización de este tipo de
cuestionarios puede ser muy recomendable si se trata de reuniones donde no
hubo observadores, ya que permite fijar en el papel las impresiones
personales de todos los participantes.
Cuestionario guía para la evaluación de reuniones y asambleas
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¿Qué evaluar?
Analizar entre
todas/os,más que
ponerse de
acuerdo.
Guías de
evaluación para
trabajar en grupos.
