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Tipos de reuniones según los objetivos
frases hechas o a los llamados «argumentos de autoridad», del tipo «veinte
años de experiencia nos avalan», o «está más que demostrado que esto es así, y
el que dude de esto sólo está demostrando su ignorancia».
dinámica de confrontación
Objetivo: profundizar en el análisis de las distintas posturas, de sus ventajas
e inconvenientes; producir gran número y calidad de argumentos.
Número de participantes: entre 9 y 18, preferentemente.
Duración: 90 minutos.
Desarrollo:
1. Conformación de los grupos: sondeo de opiniones (5-10 min.).
2. Producción de argumentos dentro de cada grupo (20 min.).
3. Discusión en grupos mixtos, con representantes de cada grupo de opinión.
Se trata de conocer los argumentos de los demás (20 min.).
4. Vuelta al grupo inicial para producir los argumentos perfeccionados y
definitivos (20 min.).
5. Discusión entre los tres portavoces de los tres grupos (20 min.).
Cuando el objetivo que pretendemos no es tanto la búsqueda de argumentos
(consideramos que ya contamos con un análisis válido) sino favorecer el
cambio de opiniones, debemos propiciar una discusión ordenada, que haga
hincapié en los puntos en común, que predisponga a la gente a escuchar
activamente e incluso a moverse de sus posiciones y a «ceder» justificadamente, evitando el atrincheramiento y la confrontación. En este caso es
muy importante la figura del moderador o moderadora, que debe facilitar
que el clima de discusión sea cordial y no haya cabida para coacciones,
argumentos de autoridad y todas las estrategias dialécticas que ponen a la
gente «a la defensiva».
Pero además de la figura del moderador, también se requiere de la actitud
facilitadora del resto de asistentes. Principalmente tiene aquí mucha
importancia la actitud para la escucha activa, es decir, para escuchar y
comprender las posiciones de los demás (haciendo el ejercicio de ponernos en
el lugar de la otra persona). Esta capacidad lleva implícita la necesidad de
deshacerse de actitudes muy frecuentes como la de pensar que nuestra
percepción de la realidad es la realidad misma, o, dicho con otras palabras,
que estamos llenos y llenas de razón («¿como es posible que los demás no se
den cuenta de esto que yo veo tan claro?»). Para la escucha activa tenemos que
tomar nuestra propia visión como subjetiva y dejar abierta la posibilidad de
que esté errada. De este modo estaremos más abiertos y tendremos más
respeto por las demás opiniones. Existen juegos y dinámicas de grupo para
trabajar esta actitud.
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Escucha activa.
Escucha
inteligente.
