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imaginación y satisfacer la curiosidad (como
en las novelas de misterio), penetrar en
culturas y situaciones vitales a las cuales
personalmente no se tiene acceso. Los
psicólogos y los estudiosos de la literatura
parecen estar de acuerdo en que los lectores
de literatura popular -novelas de misterio,
románticas, etcétera- enfocan todas sus
energías a la comprensión de la situación
descrita y, tal vez, a imaginarse a sí mismos
en esa situación. Este involucramiento con la
historia contrasta con lo que algunos
considerarían como lectura verdaderamente
literaria, que implica atención deliberada al
lenguaje ya la expresión.
Este aspecto de la lectura literaria la distingue
de formas más populares de literatura
recreativa en las que el lenguaje es
transparente, desatendido en sí mismo, usado
meramente como vehículo para transmitir la
historia.
A primera vista, la lectura recreativa parece
tener mejor suerte que la informativa en
términos de oportunidades de aprendizado.
Muchos niños comienzan sus prácticas de
lectura recreativa cuando sus padres les leen
cuentos. El proceso mediante el cual los niños,
a quienes regularmente se les lee, se apropian
gradualmente del acto de leer por sí mismos
es utilizado a menudo como modelo de cómo
puede operar el modelo del aprendizado en la
práctica cultural para el alfabetismo. Fomentar
que los padres les lean a sus hijos y lean con
ellos, así como el uso intensivo de la lectura
en voz alta a los niños en el preescolar, son
esfuerzos para extender este tipo de
oportunidades de aprendizado a más niños.
En muchas escuelas se llevan a cabo
esfuerzos similares en el nivel de primaria.
Frecuentemente se señala que una de las
metas de la instrucción en lectoescritura es
que los niños descubran el placer de la
lectura. Para apoyar esta meta, se ponen a la
disposición libros de interés para los niños, y
se anima a los niños a que los lean. El horario
escolar prevé un espacio temporal a la
semana para programas de lectura de opción
libre y de lectura sobre la cual no se les pide
cuentas a los niños, aunque se les alienta a
discutir e incluso a escribir sobre lo que
leyeron. Muchos programas cívicos orientados
a apoyar el desarrollo del alfabetismo en la
escuela también enfatizan los aspectos
placenteros de la lectura. Tales programas,
que incluyen bibliotecas móviles y otros
programas de acceso comunitario organizados
por bibliotecas públicas, programas que
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distribuyen libros para niños en forma gratuita
o a bajos costos, y programas en los que
personal voluntario lee en voz alta a niños en
edad escolar o escucha su lectura, están
enfocados en forma explícita o implícita a
desarrollar el placer de leer.
Este énfasis sobre el aprendizaje recreativo
tiene en parte su base en fundamentos
pedagógicos sanos. Sabemos que la habilidad
de lectura se desarrolla mejor cuando existe
una práctica masiva de lectura, y los niños
(igual que los adultos) probablemente lean
más cuando disfrutan tanto del proceso de
lectura como de sus posibles resultados
prácticos e informativos. Pero los educadores
y los organizadores de programas sociales
como los anteriores también enfatizan la
lectura recreativa porque reconocen que es
una forma auténtica de práctica
del
alfabetismo una nación más alfabetizada
tendría que leer más con el solo fin de leer.
Entonces, respecto a la lectura recreativa, las
escuelas parecen estar buscando formas más
auténticas de práctica que respecto a lecturas
informativas o útiles.
Sin embargo, los programas que proporcionan
algunas Oportunidades de aprendizado de la
lectura de recreación representan una parte
muy limitada de la experiencia escolar de la
mayoría de los estudiantes. La mayoría de los
norteamericanos
solamente
encontrará
ocasión para discutir sobre lecturas literarias
en la escuela. Pero incluso una breve
consideración de las formas en las cuales se
organiza la lectura de literatura en las
escuelas
sugiere
que
existe
una
discontinuidad
fundamental
con
las
características de la lectura de recreación tal y
como ésta ocurre fuera de la escuela.
Una característica clave -quizá la que la
define- de la lectura recreativa es que uno
levanta y deja un libro o un cuento a
voluntad. No hay necesidad de probarle a
nadie que uno ha leído, aunque compartir
opiniones sobre los libros no es poco común
entre quienes leen por el placer que les
reporta. En la escuela, en cambio, la literatura
generalmente se dosifica en tareas diarias. No
sólo se impone lo que se debe leer, sino
también el ritmo al que debe leerse. Si uno se
entusiasma con la lectura y quiere seguir
adelante, es mal visto y puede ser sutilmente
castigado. Probar que uno ha leído lo que le
dejaron de tarea respondiendo preguntas o
escribiendo reportes es un aspecto central del
alfabetismo escolar. No es frecuente que el
estudio de la literatura se convierta en una
