propositos.pdf

Vista previa de texto
discute en las fiestas o en reuniones de
trabajo. Aquello en lo que consideramos
Importante mantenernos actualizados está en
parte determinado por las personas con
quienes nos asociamos y con os hábitos de
conversación de ese grupo. Si uno no es parte
de un círculo social en el que se discutan
sucesos políticos nacionales o internacionales
esas partes del periódico probablemente no
serán objeto de atención. Así la lectura
informativa cotidiana está en función de los
grupos sociales con los cuales se interactúa.
En segundo lugar, la lectura se encuentra
socialmente definida porque el tipo de
representación mental que se construye a
partir de la misma depende del tipo de
intenciones que uno adjudica a los autores.
Los lectores norteamericanos de periódicos
esperan de los periodistas que sean a la vez
conocedores y neutrales, que proporcionen la
información completa y sin sesgos. A
excepción de la lectura de editoriales y de
columnas firmadas, los lectores no ponen
mucha atención a las intenciones persuasivas
de los periodistas al tipo de posiciones
políticas representadas, o a lo que pueda
haber dejado de escribir el autor. En cambio,
los lectores de Europa continental no suponen
neutralidad en los artículos periodísticos;
tanto los periódicos como los periodistas
tienen posturas políticas públicas y conocidas,
y los lectores interpretan sus artículos a la luz
de estas posturas. Aquellos que buscan tener
una visión completa de algún evento
importante seguramente acudirán a diversas
fuentes periodísticas porque esperan un sesgo
interpretativo en cada una de ellas. En
aquellos
países
donde
existe
censura
periodística activa, los lectores tienen que ir
más allá y leer entre líneas con el fin de saber
lo que está sucediendo en el mundo. Estos
diversos supuestos sociales pueden implicar
diferencias
en
los
procesos
cognitivos
involucrados en la lectura. El supuesto
norteamericano de la prensa neutral, aunado
a una relativa ausencia de discusión política
en la vida cotidiana, probablemente tiene
como efecto el de proporcionar a los
norteamericanos una práctica mínima de
interpretación
crítica
de
textos.
Los
norteamericanos tienen poca experiencia en
tratar de encontrar las intenciones del autor o
los significados ocultos en sus textos. o en
intentar construir las partes faltantes de una
argumentación. Aunque muchos se vuelven
expertos en la construcción de modelos
situacionales y de texto, tienen poca práctica
en la construcción de modelos de autor.
94
Las relaciones imaginadas entre autor y lector
también juegan un papel en el proceso de
escribir textos informativos. En la práctica real
del alfabetismo, los autores que escriben
textos informativos tienen, en el mejor de los
casos, un sentido vivo de su público. Están
acostumbrados a armar sus comunicados para
llamar la atención de los lectores que se
imaginan. Las definiciones de lo que
constituye un texto bien armado varían entre
comunidades sociales de lectores y escritores.
Las distinciones burdas entre los escritos
populares e intelectuales no logran describir
adecuadamente
las
variedades
y
diferenciaciones de lo que se ha llamado
"comunidades de discurso". Los lectores de
diferentes segmentos de la prensa popular
esperan diferentes tipos de escritos. En los
últimos años han surgido análisis amenos
acerca de las variadas formas en que las
diferentes disciplinas intelectuales moldean su
discurso escrito, y los estudiosos del
alfabetismo han empezado a hablar de
procesos de iniciación a estas comunidades de
discurso, refiriéndose tanto a prácticas de
lectura interpretativa como a prácticas de
autoría.
Las oportunidades informales, familiares, de
aprendizado en estas prácticas de lectura
informativa
probablemente
sean
menos
frecuentes
que
las
oportunidades
de
aprendizaje del alfabetismo práctico. No todas
las familias leen y discuten con regularidad la
información de periódicos y revistas, y la
mayor parte de la lectura de este tipo se
limita, las más de las veces, a sólo algunas
secciones muy definidas de la prensa. La
lectura de libros informativos tiene lugar sólo
en un número limitado de familias e incluso
entre los hijos de las familias más letradas,
pocos llegan a tener oportunidades de
observar procesos de creación de un texto
informativo extenso destinado a un público
interesado, y mucho menos de participar en
ellos.
Parece entonces que dependemos más de la
escuela como el sitio para desarrollar el
alfabetismo informativo que el alfabetismo
práctico. La escuela representa el tiempo y el
espacio en la vida de la mayoría de las
personas en que éstas se encuentran más
intensamente involucradas en la lectura con
fines informativos. En efecto, aparte de los
periódicos, los libros de texto proporcionan la
única práctica de alfabetismo informativo para
la mayoría de tos norteamericanos. Una
población con la capacidad y el gusto para
involucrarse
en actividades
de lectura
