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qué hora partir a la terminal, o leer una receta
para decidir si es necesario ir a la tienda antes
de empezar a cocinar. Ejemplos más
complejos pueden encontrarse en situaciones
de trabajo automatizado, en las que el trabajo
físico lo hacen las máquinas y los trabajadores
monitorean y ajustan las máquinas teniendo
como base la lectura de un conjunto de
indicadores. Para realizar estas tareas, los
trabajadores necesitan un modelo mental
complejo del sistema físico sobre el cual están
operando, un modelo cuyo estado inmediato
puede ser actualizado sobre la base de
lecturas de indicadores.
Conforme proliferan estos trabajos, se viene
desarrollando
un
nuevo
estándar
de
alfabetismo técnico. Al igual que en el caso del
alfabetismo
práctico
más
directamente
relacionado con el medio físico, el lector debe
poder actuar sobre éste, pero requiere de un
esfuerzo mucho mayor de representación
mental.
El alfabetismo práctico también incluye el uso
de textos que ayudan al lector a actuar en y
sobre los sistemas sociales. Los formatos para
pagar impuestos y las formas de solicitud de
empleo son ejemplos de este tipo. Estas
formas se usan de manera muy similar a las
instrucciones para los sistemas físicos -esto
es, paso por paso, leyendo una línea,
siguiendo
las
instrucciones
en
forma
inmediata. Para participar efectivamente en
este tipo de alfabetismo, el lector requiere
sólo entender cada línea de las instrucciones y
estar dispuesto a persistir a lo largo de varios
pasos. Un modelo mental más general de la
situación -de las leyes fiscales, por ejemplo, o
de1oque puede estar buscando el empleador
potencial- puede resultar útil en este tipo de
interpretación paso a paso, pero no es
indispensable. También existen textos que no
son tipo formulario y que apoyan a las
personas a actuar en un sistema social. Tales
textos pueden, por ejemplo, orientar al lector
en el uso de los servicios de salud, en el inicio
de una demanda contra el empleador, en la
elección entre diversos tipos de pólizas de
seguros. Al usar estos textos, el lector
¿Cómo aprenden las personas a usar el
alfabetismo práctico? No es difícil imaginarse
un aprendizado en el seno de la familia en
torno al uso funcional de textos. Con un padre
o alguna persona mayor, un niño pequeño de
cuatro o cinco años puede participar en una
actividad en la cual se use un texto para
orientar actos físicos (armar un juego o seguir
una receta, por ejemplo). Los niños muy

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pequeños no podrán leer el texto por sí
mismos, pero pueden observar aspectos
importantes del alfabetismo de tipo práctico,
tales como la alternancia entre la lectura del
texto y el desempeño de un acto físico, o
como el hecho de que el texto se usa para
verificar si la acción fue correcta. Ya a los
ocho o nueve años, un niño, con la ayuda de
un adulto puede leer partes o incluso todo el
texto, pero no se esperaría de él que
descifrara exactamente qué acciones debe
realizar. Más adelante, el niño puede hacer
prácticamente todo el trabajo solo, con ayuda
ocasional para interpretar palabras o pasos
especialmente
difíciles.
Este
tipo
de
aprendizaje escalonado ha sido bien analizado
y descrito para un buen número de
actividades familiares típicas, así como para el
aprendizaje en el aprendizado artesanal
tradicional. La relación frecuente con tales
actividades en la familia o en otros escenarios
extraescolares probablemente ayude a los
niños a desarrollar un patrón generalizado
para interactuar con textos ("leer-hacer, leerhacer") y a adquirir la confianza suficiente
como para usar textos orientadores de
actividades prácticas por su propia cuenta. 5
Estos aprendizados en alfabetismo práctico,
sin embargo no están presentes en la escuela.
La lectura que se desarrolla en la escuela rara
vez media la acción práctica sobre el mundo y
casi nunca hay oportunidades de trabajar
junto a compañeros más habilitados en torno
a una meta común. Quizás una excepción sea
el laboratorio de ciencias. Los maestros de
ciencias se quejan de que pasan mucho
tiempo montando experimentos y muy poco
tiempo interpretándolos.
Sin embargo, los estudiantes pueden aprender
algo acerca de formas muy básicas de
alfabetismo práctico de este tipo de ejercicios,
en la medida en que les den oportunidad de
participar en ellos. Gran parte de la
instrucción en ciencias a nivel primario
procede más de libros de texto que de
laboratorios
y
los
estudiantes
cuyo
alfabetismo funcional es precario rara vez
toman cursos de ciencia de niveles superiores.
Los cursos vocacionales ofrecen otro escenario
potencial para la práctica del alfabetismo
funcional en la escuela. A menudo, sin
embargo las habilidades de alfabetismo
funcional son un prerrequisito para ingresar a
los cursos vocacionales y no algo que se
pueda aprender dentro de ellos. Un resultado
de esto es que los estudiantes que más
necesitan este tipo de práctica de alfabetismo
son excluidos de las oportunidades para