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seguida trato de imaginar las formas iniciales
de dicha práctica, formas que pueden
caracterizar
las
etapas
tempranas
del
aprendizado
en
lectoescritura.
Este
experimento
de
pensamiento
educativo
proporciona una herramienta para evaluar la
práctica del alfabetismo en la escuela. ¿Qué
tantas oportunidades de aprendizado está
proporcionando
típicamente
la
escuela?
¿Cómo puede reorganizarse la escuela para
ofrecer
más
oportunidades
de
esta
naturaleza? ¿Qué tanto puede esperarse de la
escuela por sí sola respecto a la meta de
educar a una ciudadanía alfabeta? A la luz de
este análisis del alfabetismo como una
actividad situada, paso a reexaminar la
naturaleza de la crisis de alfabetismo y
propongo algunas respuestas institucionales
que pueden resultar necesarias para el
cambio.
TRES FORMAS DE PRÁCTICA DE
LECTOESCRITURA
El alfabetismo se practica en cualquier
situación en la que se entra en relación con el
texto escrito. La gama de situaciones de
alfabetismo es vasta y variada. En un trabajo
previo identificamos, sin pretender ser
exhaustivos, seis categorías fundamentales de
actividad alfabeta: la sacra (uso de textos en
práctica e instrucción religiosas); la útil (uso
de texto como mediador de actividades
prácticas); la informativa (uso de texto para
transmitir o adquirir conocimiento); la
recreativa (lectura como esparcimiento); la
persuasiva (uso de texto para influir sobre el
comportamiento o las creencias de otros), y la
personal-familiar
(uso
de
cartas
para
mantenerse en contacto con familia y
amigos). Aquí retomo las tres categorías que
son consideradas con mayor frecuencia como
objetivos del aprendizaje de la lectoescritura
en la escuela: la útil, la informativa y la
recreativa.
EL ALFABETISMO ÚTIL
Un tipo común de práctica de lectoescritura es
el uso de textos escritos para mediar la acción
en el mundo. Algunos "ejemplos de la vida
cotidiana de este tipo de alfabetismo práctico
son: leer recetas, seguir instrucciones para
armar o manipular equipo, consultar horarios
de autobuses o aviones. Son este tipo de
actividades las que se incluyen en las pruebas
de alfabetismo funcional, tales como la
reciente Evaluación Nacional del Avance
Educativo. En esta categoría de práctica de
alfabetismo útil cabrían también actividades

tales como escribir cartas para pedir
información, llenar formas de solicitud de
empleo, escribir recados. Los lectores se
involucran en este tipo de, prácticas de
alfabetismo
funcional
con
metas
muy
inmediatas. Generalmente asumen que el
texto escrito tiene autoridad y que puede
efectivamente
orientarla
acción.
Sin
cuestionamientos, siguen el plan de acción del
autor con objeto de lograr con éxito una tarea
específica.
Esta postura orientada a la acción moldea la
naturaleza
del
proceso
de
lectura.
Considérense, por ejemplo, los textos que
proporcionan instrucciones para la acción
sobre sistemas físicos. Para relacionarse
exitosamente con dichos textos "el lector debe
poder vincular cada proposición del texto a un
conjunto específico de objetos físicos, inferir
relaciones entre estos objetos, y planear
acciones sobre ellos. En la forma más simple
de alfabetismo práctico, esto se realiza con los
objetos enfrente. Bajo estas condiciones, los
objetos físicos apoyan sustancial mente al
lector en la comprensión del texto. Estudios
sobre los procesos de seguir instrucciones
muestran que los lectores de estos textos
alternan su atención entre el texto y los
objetos físicos. Más aún, hay datos que
muestran que cuando hay diagramas, éstos
son ampliamente utilizados, y que los lectores
tienden a confiar más en el diagrama que en
el
texto
cuando
entre
ambos
hay
contradicciones. En este tipo de actividad
alfabeta, el lector tiene que construir una
representación mental muy limitada de la
situación que describe el texto, porque los
elementos de la situación se encuentran
físicamente presentes, y porque es posible
actuar directamente sobre ellos. Más aún, los
resultados físicos de la acción a menudo
proporcionan información continua (si bien
parcial) respecto a qué tan correcta fue la
interpretación de textos y diagramas.
Una forma cognitivamente más exigente de
alfabetismo práctico es la que requiere que los
lectores hagan inferencias sobre el estado de
un sistema físico a partir de material escrito,
sin poder verlo directamente ni interactuar
con él. En estas situaciones, el lector debe
construir una representación mental más
completa, con menos apoyo del medio
ambiente físico. Este tipo de procesamiento es
necesario, por ejemplo, cuando se leen textos
con anticipación a la acción: esto es, cuando
se planea hacer algo. Algunos ejemplos
sencillos de lectura práctica anticipatoria son:
leer un horario de autobuses para decidir a

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