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los puntos y signos de interrogación actúan
como límites de un pensamiento (y una
frase), y que las formas introductorias, como
Señor, Señora, Señorita, Estimado señor, los
nombres de los días, meses y calles, ofrecen
problemas especiales de mayúsculas. Si
fomentamos el uso de la escritura como
medio de comunicación desde el principio
mismo, la necesidad de precisión al escribir,
puntuación, situación en un papel, ortografía y
otros aspectos de la forma se vuelven
racionales y necesarios a ojos del niño, pues
él siente grandes deseos de ser comprendido.
El hincapié tradicional y prematuro en la
forma, antes de que la razón de la forma
tenga sentido para el niño, ha producido
tensión y temor acerca de escribir, que cada
maestro de escuela debe resolver cuando
encargue una tarea que implique cierta
extensión en la escritura. La reacción del
alumno a ese nivel de enseñanza es, a
menudo: ¿Cuántas páginas? ¿En qué forma?",
en vez de preocuparse por el tema y por
saber si deberá analizarlo a profundidad. Por
otra parte, padres y maestros señalan los
métodos de escuelas "progresistas", que no
enseñaban nada de forma con el argumento
de subrayar el contenido. En general, la forma
descuidada no fue tan común en las escuelas
progresistas como quisieran hacemos creer las
caricaturas en que se condenaba la libertad de
esas escuelas. Si, como en todo movimiento
nuevo que comienza como reacción contra
algo, hubo quienes "echaron lo bueno junto
con lo malo", hay otros tantos que
aprendieron a integrar el contenido y la forma
de tal manera que produjeron buena
escritura, que decía algo y lo decía de modo
que pudiera ser comprendida y descifrada.
Existe un encantador librito intitulado They All
Want to Write,* publicado por primera vez en
1939 (en el apogeo del movimiento
progresista), y que aborda el problema de
integrar el contenido y la forma en cuatro
distintos niveles. Escrito por maestros de
primaria, el texto muestra su preocupación
por proteger el uso de la escritura como
medio de expresión, al mismo tiempo que el
niño se enfrenta a la mecánica del proceso de
escritura. Revisado para una tercera edición
en años recientes, su mensaje sigue siendo
tan oportuno como siempre. Como en la
discusión por la fonética en la lectura, así
como en la insistencia en el detalle y la forma
en la escritura, en realidad no hay discusión
posible. El conflicto es por el tiempo y la
*
A. Burrows el al., They All Wanl lo Wrile, 3a. ed.,
Holt, Rinehart and Winston, Nueva York, 1964.
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consideración del mejor momento para
aprender. Obviamente, la forma fortalece el
contenido; sin embargo, la forma sin
contenido es hueca y carece de toda
significación. En la educación de los niños, la
forma debe servir siempre al contenido. Si se
la introduce al servicio del contenido, los niños
comprenderán su pertinencia y la aprenderán
de buen grado, aunque no necesariamente sin
dificultad.
Las dos corrientes de comunicación y
habilidad técnica proceden por separado y se
entrelazan cuando los niños aprenden a
escribir, hasta que la escritura se vuelve
fuente de poder, placer y desahogo. Las
diferencias individuales son tan marcadas en
esta capacidad, como en todas las demás,
pero
aun
así
resulta
profundamente
satisfactorio para un ser humano poder decir
lo que desea decir, y ver su mensaje escrito.
El niño practica directamente los aspectos
técnicos de formar letras al mismo tiempo que
se le alienta a ver y utilizar la escritura para la
comunicación. Así, mientras aprende a escribir
su nombre y otras letras por sí solo, se le
anima a dictar cuentos que sean tan
enredados y complejos como él quiera,
cuentos que la maestra pone por escrito para
él. La mecánica procede desde escribir
apellidos hasta copiar los mensajes breves y
funcionales que surgen de las actividades y
las necesidades del primer grado, como las
noticias, invitaciones o circulares a sus padres
acerca de celebraciones, requerimientos o
experiencias compartidas. Como clase, forman
y copian anuncios, invitaciones informes a
otras clases, al director o a visitantes;
solicitudes de servicios o materiales casi para
todos, desde el administrador de la escuela
hasta el propietario de una maderería; listas
de materiales para fiestas, proyectos o
responsabilidades de grupos; registros de
hechos acerca de ciertos animales, de un
gusanito que se metió, de la fuerza de los
imanes o una receta para hacer un pastel de
chocolate; registros de intereses, como sus
progre mas de televisión predilectos. La
facilidad de los niños para reproducir letras y
palabras aumenta con esa práctica continua.
Pero, en otras ocasiones dictan cuentos
individuales o de grupo acerca de algo
significativo para ellos: cuentos acerca de
gemelos, la pérdida de un diente o
impresiones de un viaje, una súbita racha de
frío, falta de energía, el vuelo a la Luna o
cualquier cosa que parezca importante en el
mundo fuera de la escuela. Aumenta
