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En las aulas donde se presta atención a esta
necesidad, palabras y significados vienen
juntos de muchas maneras, desde antes de
que se ponga un libro en manos del niño.
Cada día puede haber mensajes en el
pizarrón, que la profesora interpreta. "Eso
dice: “Buenos días”, o "Eso quiere decir A
Juan le ha salido un nuevo diente", y la
conexión entre el símbolo y el mensaje se
fortalece en la mente de los niños.
Escriben sus nombres y leen sus propios
nombres y los de otros niños en diversas
tarjetas, como las de visita o de empleo.
Cuentan cuentos individualmente o en grupo a
la maestra, y ella los escribe. Individualmente
o en grupo, “leen” de nuevo sus cuentos. Al
principio, la lectura no es más que una
especie de cántico recordado. Pero después de
tener experiencia suficiente vinculando lo que
tienen que decir con el aspecto del mensaje
en letra, ocurre algo notable que lleva a los
niños a la segunda fase de la tarea.
De la confusión de marcas negras, de la
confusión de símbolos desconocidos, un
pequeño grupo de letras surge para tomar
una forma estable, y de pronto el niño puede
leer una palabra. Cada vez que la vea, la
reconocerá, y no es probable que se
equivoque. Recuerda la palabra como unidad,
como Gestalt. Aunque pueda conocer las
letras del alfabeto, ahora ha llegado a
comprender que las palabras tienen una
unicidad y una condición de conjunto, por
encima de sus diversas y separadas partes
específicas. El proceso continúa hasta que
muchas más palabras cobran estabilidad, y el
niño desarrolla un pequeño vocabulario de
lectura. Ahora, las palabras impresas tienen
una realidad. Es claro el sentido de la lectura.
Para volverse buenos lectores, los niños
deben pasar por otra etapa más: el análisis de
la que hace que las palabras tengan el
aspecto y el sonido que tienen, para que los
niños puedan descifrar independientemente
nuevas palabras al encontrarlas en letras. Hay
que separar las palabras, luego reunirlas y
leerlas.
En el enfoque temprano de la estructura de
las palabras, se ayuda a los niños a ver que
elefante tiene un aspecto distinto de si, y que
bonito tiene un aspecto diferente de tomito.
Aprenden que palabras cotidianas como juego
y tarea cambian si se les añade una s, una a,
o una terminación ando. También aprenden
que objetos singulares pueden convertirse en

plurales si se añade una s, como cuando niño
se vuelve niños, pero que a veces toda la
palabra cambia para significar más de uno.
Los niños aprenden a ver que algunas
palabras están formadas por dos palabras
familiares, ya ver palabras dentro de palabras.
A la postre, aprenderán acerca de las sílabas y
de las reglas para su formación.
Las combinaciones de sonidos de letras, o
fonética, se enseñan en un orden que va de
sencillo a complejo, aunque los partidarios de
"la
fonética
primero"
confunden
las
alternativas con mayor frecuencia que los
partidarios de "primero toda la palabra". Las
consonantes estables y sus sonidos, como la l,
m, n, p y t generalmente se estudian antes
que la c y la g, las cuales tienen dos sonidos.
Las fusiones de dos consonantes y sus
sonidos, como bl, pr y st, se aprenden antes
que las combinaciones de dos vocales o de
una consonante y una vocal como oi u ow.*
Las vocales en toda su diversidad, junto. con
la fusión de las letras mudas, obviamente
requieren mucho tiempo, incluso en el tercer
año de lectura.
A estas alturas debe ser evidente que
aprender unas técnicas tan llenas de tediosos
detalles no basta para llenar la mente del niño
con un deleite entusiasta en el descubrimiento
intelectual. Sin embargo, un niño ya
preparado para ello puede experimentar un
verdadero placer al llegar a dominar una
capacidad tan importante como la de aprender
a leer.
No obstante, un niño siempre ha necesitado
cerca de tres años para ponerse al día en
materia de lectura, si por lectura entendemos,
abstraer el significado de la letra impresa, con
facilidad y continuidad. Aunque los anuncios
de la televisión puedan ayudar al desarrollo de
la primera etapa al asociar imágenes con
palabras, nada nos permite suponer que un
crecimiento del tipo antes descrito pueda
ocurrir con más rapidez de la que ha ocurrido
en los niños de esta edad.
Por ejemplo, la complejidad del análisis
estructural y fonético sugiere que el mejor
momento para iniciar esta tercera etapa es
cuando los niños han desarrollado la
capacidad de retener en la cabeza el recuerdo
de la unicidad de las palabras, frente a su
disolución en letras y sonidos separados al
estar analizando la palabra. Los niños, varían
*

Combinaciones en el idioma inglés, no usuales en el
español. [N. del E.]

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