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Podría argüirse que no es necesario empezar
por aprender las palabras complicadas, lo que
sin duda es real, hasta cierto punto. Por
desgracia, aunque 85% de las palabras, o
partes de palabras, de la lengua inglesa se
escriben con congruencia fonética, 15% que
no lo son aparecen casi 85% del tiempo en
situaciones de lectura. Por ejemplo, ¿cuándo
debemos introducir palabras comunes pero de
apariencia contradictoria, como city y sun, cat
y kit ten, garage, George, y jam?
Las
consonantes
muestran
ser
razonablemente regulares, pero las vocales
son un bosque de contradicciones. Por
ejemplo, la letra "a" en pane, park y pall no
sólo suena de distintas maneras sino que hay
diferencias al escribirla para dar sonidos
semejantes, como en pane y pain, pare y
pear. También hay letras que aparecen pero
no suenan para nada. Las combinaciones de
vocales en palabras como cow y bow o guide
y fried representan otro nivel de inestabilidad
de la combinación letra-sonido. Según algunos
expertos, hay 144 representaciones para los
13 sonidos de las 5 vocales
Desde que existe la escuela ha habido
preocupación por los métodos más eficientes
para enseñar a leer.
Desde el año 800 d.C., y especialmente
en los días de Martín Lutero, se
emplearon recursos como las columnas
ab-eb-ib para ayudar a los niños a
adquirir el conocimiento fundamental de
las letras y el fonético. En 1532 un
abecedario que contenía " A es para
Ape", "B es para Bee" y secuencias
similares introdujo el conocido binomio
de frase e imagen, que en 1650 fue
propuesta por Comineus como una
importante y deseable ayuda para leer.
El ampliamente empleado New England
Primer [...] reflejó en 1690 la suposición
universal de que el conocimiento de las
letras era el elemento básico para leer
bien.
La suposición de qué el conocimiento previo
de las letras era básico para empezar a leer
fue indiscutible hasta fines del siglo XVIII.
Por entonces, un avance logrado en un área
totalmente distinta del pensamiento echó las
bases de nuevos enfoques sobre cómo se
debía enseñar a leer a los niños. Ese avance
fue 1 Paul Witty y David Kopel, Reading and
the Educative Process, Ginn &Co., Nueva
York, 1939, p. 294.

la idea -que hoy damos por sentada- de que
los niños son distintos de los adultos y de que
la niñez es una etapa de la vida total del
hombre. Como resultado de este concepto, se
inició, a principios del siglo XIX, un amplio
movimiento hacia lo que hoy se llama el
enfoque a la educación centrado en el niño.
Froebel estableció una escuela especial
exclusiva para niños pequeños; Dickens
provocó un escándalo contra la brutalidad con
la que se trataba a los niños y logró influir
sobre leyes y prácticas; Mark Twain y Lewis
Carroll escribieron especialmente para el
placer de los niños. Hacia el fin de siglo, había
empezado ya en serio el estudio psicológico
del niño. La filosofía de la educación de Dewey
fue la culminación de este interés y este
enfoque en la niñez como un periodo único.
En este clima de sensibilidad hacia los niños,
se propuso el enfoque de aprender palabras
completas, en la creencia de que el
conocimiento del significado de una palabra, y
no de cada una de sus letras sin sentido,
facilitaría al niño recordar la palabra impresa.
Al llegar 1912, la psicología respaldaba los
enfoques intuitivo y filosófico de quienes
habían sido los primeros en cuestionar la
tradición histórica de enseñar primero las
letras y luego formar palabras con ellas. Las
investigaciones de la percepción produjeron la
idea de que el todo es mayor que la suma de
sus partes, mientras que la teoría de la
psicología de la Gestalt subraya la importancia
del patrón, la organización y los todos en el
aprendizaje.
Puesto que una relación entre el todo (la
palabra) y sus partes (las letras) es, sin duda,
fundamental para leer, la controversia que
comenzó en el siglo XIX y continúa en el
nuestro se basa esencialmente en una
diferencia de opinión sobre el orden en que el
niño coloca mejor las partes y el todo.
Obviamente, la forma en que las palabras
están construidas y el significado que tienen
son vitales, aun cuando sean aspectos muy
diferentes de la experiencia de lectura. El
entendimiento tradicional, “lógico" consiste en
empezar por las partes (el alfabeto) para
construir los todos (palabras). Por tanto, la
mecánica de la construcción de la palabra se
utiliza como punto de ingreso a esta nueva
capacidad. La interpretación "psicológica",
más reciente históricamente, sostiene que el
aprendizaje procede pasando de la general a
lo específico, que los niños perciben al
principio toda nueva experiencia globalmente
y luego van diferenciando poco a poco los

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