propositos.pdf


Vista previa del archivo PDF propositos.pdf


Página 1...51 52 535455118

Vista previa de texto


sino económica, de unidad nacional, de
claridad de proyecto de nación, degrada ya el
tejido social que constituye el garante de la
convivencia mínima. Se convierte en clara
exigencia que el sistema educativo deje ya de
confundir laicismo con ausencia de educación
moral
y
que
retome
claramente
su
responsabilidad en la formación en valores de
las próximas generaciones. Si analizamos con
detalle las cinco necesidades sociales de los
individuos que se educan, observaremos ahí
los elementos de formación en valores que
parece demandar la nueva visión que la
sociedad tiene de la función socializadora de
la escuela. Éste es el sentido de la segunda
función que el documento CEPAL-UNESCO
asigna a la educación: formar para la
"moderna" ciudadanía.
Las necesidades sociales novedosas o propias
de nuestra época que se plantean como
nuevos retos al sistema educativo provienen
de
las
transformaciones
económicas,
tecnológicas y culturales del mundo actual y
de los grandes problemas de nuestra era.
Estas transformaciones plantean exigencias a
la educación que se traducen en propuestas
para preparar a los sistemas educativos a
cumplir renovadamente viejas funciones y
para cumplir otras inéditas.
La globalización, que es la característica
central de nuestro tiempo y del futuro
previsible, se encuentra marcada por una gran
incertidumbre. Se trata de un proceso sin
orientación, sin rumbo, sin cabeza. En esta
realidad incierta y caótica, algunas cosas van
quedando claras: el proceso tiene aspectos
favorables para la humanidad y otros
claramente preocupantes. Ambos aspectos,
los favorables y los preocupantes, tienen
implicaciones educativas.
Entre los aspectos favorables para la
humanidad, en este proceso de globalización,
que deben ser fortalecidos entre otras por la
vía educativa, podemos mencionar los
siguientes:
a) Se
globaliza
una
ética
universal,
expresada en la Declaración Universal de
los Derechos Humanos y en sus
posteriores derivaciones en derechos
sociales, políticos, culturales y de grupos
vulnerables, como los derechos de los
niños y de la mujer. Se trata de una ética
en pleno proceso de construcción, pero
que va gozando de consenso universal.
Esta ética en construcción permite que
tanto actos aislados como tendencias

b)

c)

d)

e)

f)

históricas se juzguen con criterios cada
vez más universales.
Se globaliza el ideal de democracia. Si
bien hay varias formas de entender la
democracia, y la que parece dominante es
la propia de la filosofía liberal, que la
entiende como condición para la libertad
comercial, es un hecho que los principios
básicos de participación, representación,
sufragio universal, competencia abierta y
transparente de propuestas políticas,
alternancia en el poder y el rendimiento de
cuentas
se
hacen
cada
vez
más
universales. En países como los nuestros,
sometidos a dictaduras unipersonales o
partidarias durante largos años, le damos
la bienvenida a este fundamental criterio
de juicio de los regímenes políticos. Si
bien
la
democracia
tiene
claras
deficiencias, es el mejor sistema de
gobierno
que
conocemos
y
nos
encontramos transitando con notable
madurez hacia formas más democráticas
de toma de decisiones.
Se globaliza la fortaleza de la sociedad
civil. Junto con la extensión del ideal
democrático,
crece
la
participación
organizada de la sociedad. Los procesos
políticos ya no se pueden entender
solamente como consecuencia de acciones
y decisiones del partido en el poder. La
sociedad asume crecientemente una
función activa de vigilancia.
Se globaliza el conocimiento. Éste siempre
ha sido patrimonio de la humanidad, ahora
se
disemina
velozmente,
casi
inmediatamente después de que se
produce. Si bien ello no significa que el
conocimiento generado se puede aplicar
para el beneficio de la población de los
diferentes países con la misma presteza,
al menos se mejoran las condiciones para
que ello ocurra.
Relacionado con lo anterior, se globalizan
los aportes culturales. En la medida en
que tendencialmente este potencial se
abra efectivamente a las diversas culturas,
y en la medida en que la creciente
recepción de portes culturales vaya
aparejada de una creciente valoración de
la cultura propia, sin duda esta tendencia
es favorable.
Se internacionaliza la discusión ética de
dilemas inéditos. La revolución biogenética
encuentra sus límites cada vez más a nivel
mundial. Con menos éxito, esto mismo
ocurre con los problemas derivados del
deterioro ambiental. El debate ético sobre
la conservación es cada vez más universal.

53