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¿ A TE Í SMO ?

del Espagueti Volador, el Unicornio Rosa y la Tetera
Voladora.

La denominación “ateo” tiene su origen en la Roma antigua, para designar a todo aquel que no creyera en los dioses
oficiales, es decir, los del panteón romano, denominando
entonces curiosamente “ateos” a los cristianos de la época.
Nuestra época, en cambio, caracteriza como a-teo a alguien
que carece de algo (a-), de “dios” (teo) más precisamente.
Pero todos somos ateos con respecto a la plaga de dioses que
existen en este mundo, algunos simplemente agregamos a la
larga lista el de la zona en la cual vivimos.

Supondré que fuiste criada como cristiana y sabes lo
que es no tener alguna fe particular, porque no eres
musulmana o hinduista. ¿Por qué no eres hinduista?
Porque resulta que naciste en América y no en la
India. Si hubieras nacido allá, serías hinduista; si
hubieras nacido en Dinamarca en la época de los
vikingos, creerías en Thor; si hubieras nacido en la
Grecia Antigua, creerías en Zeus; si hubieras nacido
en África Central, creerías en el Gran Ju Ju de la
montaña.

Y aunque carezcamos de este amigo imaginario, igualmente
debemos contestar, porque dios existe como fuerza material. Dios es un fantasma que ronda allí en el reino de las
ideas pero ese no es más que la proyección de un obstáculo
bien material.

No hay razón en particular para creer en el dios
judeocristiano, sólo porque, por accidente, naciste
aquí; y si me preguntas qué pasa si estoy equivocado…
¿Y qué, si tu estás equivocada sobre el Gran Ju Ju del
fondo del mar?”

Dios “existe” debido a una reproducción de valores en cadena que nos enseñan desde pequeños, lo cual conlleva la
prohibición de la reflexión y la critica. La ideología dominante presenta como mitos a los dioses del pasado o en los
que creen pocas personas en alguna lejana región distante de
nuestro hogar, pero cuando este espejismo es aprobado por
un gran número de fieles esto se convierte en verdad, eso es
lo que diferencia a una secta de una religión: simplemente la
cantidad de seguidores y no la veracidad de sus enunciados.

A la inversa de nuestro método, el religioso primero cree en
dios y luego busca los “argumentos”, que extrae de donde
puede con métodos casi siempre altamente reprobables o
que son directamente ideados para la ocasión. Es decir, el
religioso tiene una respuesta al comenzar para la cual busca
preguntas que la afirmen, entonces no saca conclusiones, la
conclusión ya ha sido aceptada y el resto debe girar en torno
a ello (ver cuadro: “Falacias lógicas”).
Pero los asuntos de este mundo no se desenvuelven de tal o
cual manera particular porque hay una ley -tal como señala
Emma Goldman en “La filosofía del ateísmo”- sino que establecemos esa “ley”, porque las cosas actúan de tal manera.
Entonces lo que definimos como una ley de la naturaleza no
es una fórmula elaborada por un legislador, sino un mero

Por otra parte la religión de las personas es una casualidad
geográfica y temporal. En una conferencia del año 2006, el
biólogo y difusor del ateísmo Richard Dawkins responde a
la pregunta: "¿Qué pasa si usted está equivocado?"
“Bueno, ¿y qué si estoy equivocado? Todos podemos
estarlo. Todos podemos estarlo acerca del Monstruo

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