cuadernosdenegacion6 religion.PDF


Vista previa del archivo PDF cuadernosdenegacion6-religion.pdf


Página 1...4 5 67830

Vista previa de texto


lizador y conseguirse un buen número de fieles seguidores
o escalar en las jerarquías para ser una autoridad religiosa.
Y luego ya conocemos sus vidas dedicadas al lucro con sus
correspondientes cuotas de hipocresía, descaro y malicia…
Su condición ya es lo suficientemente visible como para dedicar estas paginas en denunciarlo. De todos modos esta crítica no significa que cualquier sistema personal de creencias
deba ser respetado y comprendido, como no reivindicamos
la neurosis tampoco reivindicamos a los que pretenden curar
el cáncer mediante la palabra o comprender los sucesos futuros de su vida analizando la posición de los astros.

La teter a de Russell
...es una conocida analogía realizada por Bertrand
Russell en 1952 para refutar la idea de que al escéptico le corresponde la obligación de desacreditar las
afirmaciones de los creyentes:

Así como tampoco es nuestra tarea demostrar la inexistencia
de dios (ver cuadro “La tetera de Russell”).

Si yo -expresaba Russell- sugiriera que entre la Tierra
y Marte hay una tetera de porcelana que gira alrededor del Sol en una órbita elíptica, nadie podría refutar mi aseveración, siempre que me cuidara de añadir que la tetera es demasiado pequeña como para
ser vista aún por los telescopios más potentes. Pero
si yo dijera que, puesto que mi aseveración no puede
ser refutada, dudar de ella es de una presuntuosidad
intolerable por parte de la razón humana, se pensaría con toda razón que estoy diciendo tonterías.
Sin embargo, si la existencia de tal tetera se afirmara en libros antiguos, si se enseñara cada Domingo
como verdad sagrada, si se instalara en la mente de
los niños en la escuela, la vacilación para creer en su
existencia sería un signo de excentricidad, y quien
dudara merecería la atención de un psiquiatra en un
tiempo iluminado, o la del inquisidor en tiempos
anteriores.

Para finalizar: Quien lea estas páginas sabrá comprender que
por razones geográficas y temporales, muchas veces al hacer referencia a la religión, estamos haciendo -voluntaria o
involuntariamente- referencia a la religión que nos tocó en
suerte: el cristianismo. Pero esta religión monoteísta tiene
más en común con los demás monoteísmos (el judaísmo y
el islamismo) de lo que parece. Así y todo intentaremos no
incurrir en el “mono-ateísmo”, intentando sí, sobrepasar por
encima de aquella cruz con su cadáver colgante.
“El odio hacia sí mismo, el desprecio al cuerpo, el
desprestigio de la inteligencia, la denigración de
la carne y la valorización de todo lo que niega la
subjetividad gozosa; proyectada contra el otro,
fomenta el desprecio, la maldad y la intolerancia que
dan lugar a los racismos, la xenofobia, el colonialismo,
las guerra y la injusticia social. Una mirada a la
historia basta para comprobar la miseria y los ríos de
sangre vertidos en nombre del Dios único...

En su libro “El capellán del diablo”, Richard Dawkins agrega: “La razón por la que la religión organizada merece hostilidad sin tapujos es que, a diferencia de la creencia en la tetera de Russell, la religión
es poderosa, influyente, exenta de impuestos y se la
inculca sistemáticamente a niños que son demasiado
pequeños como para defenderse. Nadie empuja a los
niños a pasar sus años de formación memorizando
libros locos sobre teteras. Las escuelas subvencionadas por el gobierno no excluyen a los niños cuyos
padres prefieren teteras de forma equivocada. Los
creyentes en las teteras no lapidan a los no creyentes
en las teteras, a los apóstatas de las teteras y a los
blasfemos de las teteras. Las madres no advierten a
sus hijos en contra de casarse con infieles que creen
en tres teteras en lugar de en una sola. La gente que
echa primero la leche no da palos en las rodillas a los
que echan primero el té.

Los tres monoteísmos, a los que anima la misma
pulsión de muerte genealógica, comparten idénticos
desprecios: odio a la razón y a la inteligencia; odio
a la libertad; odio a todos los libros en nombre de
uno solo; odio a la vida; odio a la sexualidad, a las
mujeres y al placer; odio a lo femenino; odio al cuerpo,
a los deseos y pulsiones. En su lugar, el judaísmo, el
cristianismo y el islam defienden la fe y la creencia,
la obediencia y la sumisión, el gusto por la muerte
y la pasión por el más allá, el ángel asexuado y la
castidad, la virginidad y la fidelidad monogámica,
la esposa y la madre, el alma y el espíritu. Eso es
tanto como decir "crucifiquemos la vida y celebremos
la nada".
Michel Onfray, “Tratado de ateología”.

Y por estos motivos, tanto nosotros como otros miles de compañeros a lo largo de la historia no hemos
reflexionado sobre las teteras para combatirlas y si
lo hemos hecho, y lo seguiremos haciendo, sobre la
idea de dios.”

El cielo no es más que una proyección idealizada de lo que
sucede en la Tierra. Y la religión no se alimenta del cielo sino
de la tierra.
Una mejor vida es posible antes de morir y no después, en el
más acá y no en el más allá.
¡Abajo el reino de los cielos!

6