cuadernosdenegacion6 religion.PDF

Vista previa de texto
Por otra parte no señalamos estas prácticas tan comunes
como un gran sinsentido ni un llamado a la coherencia, hay
coherencia y hay sentido, es el triunfo de la ignorancia desparramada a lo largo de los siglos por líderes religiosos, y
retomada y aumentada por líderes políticos de todas las tendencias. Se trata de la vieja lección del Génesis dada a Adán
y Eva de no querer saber, de contentarse con creer y obedecer, de preferir la fe al conocimiento. Tal como cuando el
populista nos dice a los proletarios que este no es momento
para reflexionar, que es lo que han dicho a lo largo de toda
nuestra historia de explotación y opresión ¡y es que para ellos
nunca es momento de reflexionar porque si la reflexión se
profundiza y alcanza posiciones revolucionarias les significaría su extinción! La política y la religión están apoyadas cómodamente en la inocencia, la ignorancia y la reproducción
de sus nocivos valores.
1. La que hace alusión al “fanatismo religioso” de algunos
militantes. Que de no ser una acertada crítica de la ideología
se trata tan solo de una muestra de relativismo que teme de
toda posición firme y decidida en nombre de un dogmatismo
anti-dogmático y de la comodidad del no-compromiso.
En algún momento la religión, como otros aspectos de
su existencia, era parte integral de la vida de la gente y no
tan solo una cómoda identificación. Hoy si bien oprime la
conducta de los vivos esto es involuntariamente, porque la
entrega voluntaria a la religión es un compromiso que se resuelve con una actividad pobre y poco comprometida como
realizar ciertos rituales pocas veces a la semana -si es que
llegan a realizarse-, lo mismo le sucede al militante de nuestra época, ya devenido a activista (sin haber sido superado
el militantismo puede convertirse en algo igual o peor: el
activismo). Desde estas circunstancias el rechazo es entonces
en realidad a quienes actúan en consecuencia, en la totalidad
de su vida.
Valores existentes también en toda la perorata de los dioses a
medida que se elaboran los arrogantes creyentes que desean
2. A relacionar la cuestión
del sacrificio de tipo religioso con los esfuerzos de
los rebeldes de cualquier
tendencia, lo cual esta relacionado estrechamente con
lo anterior.
“Al denunciar el maoísmo,
por ejemplo, simplemente por
basarse en el “sacrificio”, no
responden a los sentimientos
comunitarios buenos y
generosos de la gente, cuya
recuperación está en el
origen de gran parte del
atractivo maoísta. Lo que es
contrarrevolucionario en el
maoísmo no es el sacrificio en
sí, sino el tipo de sacrificio y el
uso que se hace de él. Cuando
ha sido necesario, la gente no
sólo ha soportado con buena voluntad la pobreza, la
prisión y otras penas por la revolución; lo ha hecho
gozosamente, renunciando al confort material como
algo relativamente secundario, encontrando una
satisfacción más profunda en la conciencia de la
efectividad y la belleza de sus actos. Hay victorias que
no son evidentes para cualquiera, momentos en que
uno puede ver que ha “ganado” una batalla aunque
las cosas puedan parecer superficialmente igual que
antes.”
un dios propio, y se trata nomás del viejo dios de sus padres
reciclado a sus apuradas necesidades, conservando las características principales: omnipresencia, capacidad de crear sin
materia, necesidad de veneración, y el resto que no se puede
explicar se responde con misterio. Tal como el ciudadano
moderno conmovido por las injusticias sociales, que puede
llegar a rechazar la variedad política pero no hace más que
reproducir y alabar los dogmas que han creado políticos que
desconoce: democracia, conciencia, tolerancia, estatismo.
Claro que no podremos explicar la impotencia del tal “movimiento revolucionario” solo exponiendo su fuerte estampa
religiosa, pero nos encontramos con un buen obstáculo a
resolver y podemos comenzar a hacerlo dejándolo en evidencia.
Ken Knabb, “La realización y la supresión de la religión”.
Para nosotros se trata de bastante más que esto.
Hasta el momento las críticas recogidas en relación a los aspectos religiosos del “movimiento revolucionario” se dividen
más o menos entre:
20
