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Este estilo de manejarse en la vida lleva al colmo de ya no
solo esperar el pago por las buenas acciones o la abstención
de las consideradas malas, sino que espera una recompensa
por los fracasos y los infortunios, como si alguna ley cósmica debiera retribuirnos por todo, como si se tratase de un
Banco.
“Vosotros, los esclavos, estad sumisos con todo temor
a los amos, no tan solo a los buenos y apacibles, sino
también a los de recia condición. Pues el mérito esta
en sufrir uno, por respeto a Dios penas padecidas
injustamente."
Pedro 2:18-19.
SUMISIÓN
De los dos últimos puntos concluimos que el mensaje central es entonces, tal como dice la biblia:
IN F L U ENCI A S
RE L I G IOS A S EN E L
A U TODENOMIN A DO
MOVIMIENTO
REVO L U CION A RIO
se dará a los simple mortales el camino a seguir, un camino
plagado de ciega obediencia y fe en abstracciones: proletariado, Estado, conciencia, Partido, revolución, insurrección o
comunismo no significarán nada más que lo que el líder y
su séquito digan que significa, y carecerán de interrelación
entre sí.
Aquí la idea de “pureza” y la “mentalidad discontinua” (a
la que hacíamos referencia anteriormente) poseen un peso
enorme: no habría para el religioso -político o no- procesos y
contradicciones, las cosas se encuentran en estado puro -“el
bien”- o son presa de la infección mundana y pecaminosa
-“el mal”-.
En esta reproducción sin cáscara religiosa del pensamiento
justamente religioso, las corrientes identificadas como revolucionarias no tendrían por que quedar afuera, ya que no
vienen de otro planeta ni son inconmoviblemente santas. Y
no nos referimos simplemente a los seguidores de la “Teología de la liberación” -aquellos sostenedores de la mentira y el
desprecio por la historia, que si algo tienen de reivindicable
no es justamente su aspecto religioso, que es más bien un límite- sino al grueso de las corrientes que se reivindican tanto
del marxismo y el socialismo, así como del anarquismo.
El desprecio por los hechos es sustituido por el abrazo a una
promesa, que justamente carece de relación con los hechos.
Tal como en la oferta religiosa se separa lo conocido y lo
inmediato del futuro, futuro que ha sido codificado en algo
superior e inalcanzable, tal cual la idea religiosa de paraíso15.
Se sacrifican los intereses humanos, en nombre de intereses
superiores, trabajar a destajo por el futuro socialista, obedecer en nombre de la libertad u obedecer para ser premiado.
En definitiva, sacrificar la única vida conocida en nombre
del paraíso prometido.
Al repasar aquellos viejos textos que dan origen a la formalización de las expresiones de lucha queda en evidencia está
influencia religiosa, que hoy tampoco ha dejado de aparecer.
Se describe a la revolución como un hecho mesiánico, que
llega para liberar a los pobres e ignorantes, de ahí que llegue
a describírsela con rasgos humanos pero con cualidades sobrenaturales (tal como el mito antropomorfo de dios).
La burguesía, en este sentido, aunque profesa la espera y el
sacrificio es impaciente, no aguarda al paraíso después morir
y comienza a darse todos los gustos posibles en vida, aunque
una vida plagada de artificialidades, un “paraíso” que no es
deseoso conquistar. La promoción de otros mundos nos lleva a abandonar este que será aprovechado por la burguesía
para su beneficio. “Ganamos” un paraíso ficticio a cambio
de una sumisión real.
Comenzaremos con el marxismo-leninismo por ser más obsceno en esta reproducción: Stalin, como todos los grandes
oportunistas de la historia, comprenderá la fuerte presencia
de la religión entre el proletariado y no solo que no la combatirá sino que se aprovechará de ella, se erigirá en guía del
Pueblo, en el Gran Padre aprovechándose de toda la mitificación que poseía el Zar. El Partido toma entonces el lugar de
la Iglesia, expresa un mandato superior en la Tierra, que ya
no es lo divino sino el socialismo, y solo él puede comprender.
El Partido es incuestionable y da la norma; en sus libros se
halla la verdad y si éstos no aciertan es la realidad que se ha
equivocado. Se prohíbe entonces cualquier crítica, la caza de
herejes se repite, y todo debe ser sacrificado en su nombre, ya
que de alguna manera es una concreción pura de ese futuro
superior en este presente aún impuro. Se sacrifica el aquí en
nombre de un más allá, del cual el Partido y su ideología ya
son una anticipación en nuestro presente.
Al ser la ideología tan perfecta como dios, y el Partido el
único transmisor autorizado tal como lo es la Iglesia,
Cada religión e ideología tienen su competencia y opuesto,
y lo más probable es que el oponente conserve lo princi-
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“En realidad, si las reivindicaciones se pueden encerrar así, separando lo que humanamente es inseparable, separando las necesidades
humanas inmediatas de la necesidad humana de revolución, separando
la necesidad de resolver algo económicamente de la de luchar contra los
opresores y explotadores, separando lo que se necesita ahora (por ejemplo
pan o techo) de lo que también se necesitaría ahora (destruir a los opresores); no es porque la separación esté en la naturaleza de la cosa misma,
sino porque los reformistas transforman las reivindicaciones en reformas
o, lo que es lo mismo: porque los reformistas tienen más fuerza que los
revolucionarios. Es decir, porque los proletarios se dejan convencer por
la burguesía, porque la contrarrevolución sigue imperando y haciendo
pasar los intereses burgueses como intereses de todos, las reformas y los
progresos del capitalismo como buenos y deseables para los explotados.”
(Cuadernos de Negación nro.5, “Derecho a luchar… democráticamente”)
