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lariadas no propietarias. La acción contrarrevolucionaria de las cooperativas
falsas, es decir, de las empresas capitalistas constituidas al amparo de la Ley
de Cooperativas, ha llegado a desprestigiar la labor revolucionaria de las auténticas cooperativas en muchos círculos asociacionistas, disuadiendo a muchas
productoras de la práctica sincera de esta vía transformadora.
Por parte de los colectivos libres, el engaño ha sido históricamente un recurso
defensivo, un camuflaje necesario para la estricta supervivencia. Desde los comienzos de las luchas de emancipación social, los colectivos libres se han visto
en la necesidad de operar en la sombra y cambiar de identidad para evadir la
persecución del Estado. Los primeros sindicatos se hacían pasar por sociedades de socorro; las colectividades anarquistas, por sociedades cooperativas.
Haya revolución o haya normalidad, los colectivistas debemos llevar a la práctica nuestras ideas. No importa que los que se asocien para el trabajo en común
sean pocos, pues lo que interesa ante todo, es probar la eficacia de la idea
puesta en práctica.
Veinte obreros industriales, o quince campesinos, pongamos por caso, quieren agruparse y trabajar en común. ¿Quién puede evitar esto? Si el régimen
capitalista prohíbe el colectivismo, podemos constituir una cooperativa de producción. ¡Qué importa el nombre! Lo interesante es trabajar colectivamente.
¿Qué es si no una Sociedad Anónima? Conocemos empresas colectivizadas
que, con el denominativo de cooperativas de producción, han funcionado como
una maravilla.
Han superado el sistema capitalista y lo han vencido incluso en el terreno
comercial. ¿Que no hay revolución? No importa. La colectividad debe crearse,
sea cual sea el número de colectivistas y el ambiente social en que haya de
desenvolverse.
En períodos históricos como el presente, en que la correlación de fuerzas entre
los colectivos y el Estado está tan desequilibrada del lado de este último, es
cuando más importa conocer la legislación para encontrar los puntos débiles
que permitan incumplirla al menor coste. Este artículo se ha redactado con el
ánimo de ofrecer información práctica para proteger a los colectivos que militen de la acción depredadora del Estado.
INVESTIGANDO LA LEGALIDAD VIGENTE
El Estado en España vigila, coacciona y somete a los colectivos libres a través
de un laberinto de órdenes esparcidas por el Código Penal, el Código Civil, el
Código Mercantil, las normas tributarias y otras más específicas (Ley del Derecho de Asociación, Ley de Sociedades de Capital, Ley de Cooperativas, Ley de
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cadenas en www.liberaos.net
Si tenéis datos ya de varias familias porque estáis organizados a través de una
PAH, podéis rellenar simplemente el formulario colectivo donde podéis especificar los bancos con los que tenéis las deudas sin tener que dar más detalles.
Así será más fácil reunir la información que nos permita llegar al número de
hipotecas necesarias para cada banco.
Ese será nuestro gran objetivo. Un objetivo al alcance de las familias que ya han
tenido que dejar de pagar sus hipotecas. Luego vendrán las que están a punto
de hacerlo... Si somos capaces de organizarnos y recomprar nuestras deudas a
precios 10 veces más bajos, ¿quién va a seguir pagando luego su mensualidad
de la hipoteca, si dejando de hacerlo y organizándose con sus iguales, se puede
conseguir pagar mucho menos al mes?
¡¡A partir de ahora, la especulación hipotecaria se ha acabado, porque nosotros, el pueblo, tenemos la llave!!
Y de mientras, ¿cómo hacemos frente a los embargos para evitar desahucios y
desalojos? Podemos responder atacando y generando vivienda social de forma
cooperativa.
En los últimos años, los reajustes en el mercado inmobiliario y la cobertura del
aparato de propaganda neoliberal han generado la falsa necesidad de abrazar
la vivienda en propiedad (privada). Esto ha llevado a que millones de personas
hayan firmado contratos hipotecarios que, a buen seguro, ni siquiera sus herederos podrán asumir. Mientras, bancos, cajas, constructoras, inmobiliarias
y carroñeros en general, veían como sus negocios florecían pero las vidas de
millones de familias se marchitaban cuando los plazos para pagar las cuotas
hipotecarias ya no eran suficientes. Ésta es la cruda realidad en la que los
estratos más débiles de la pirámide social están inmersos hoy, ahora. La cuestión es: ¿Qué podemos hacer para impedir la expropiación forzosa del legítimo
derecho a vivienda?
ALARGAMIENTO DEL DESAHUCIO O CÓMO PAGAR UNA ESPECIE DE ALQUILER SOCIAL, DURANTE 1 O 2 AÑOS SIN ABANDONAR TU CASA
Diversas Plataformas de Afectados por las Hipotecas (PAH), sugieren en el momento en el que llega la denuncia por impago de la hipoteca, reclamar justicia
gratuita. Sea concedida o no, el propio proceso de reclamarla alarga el plazo
entre la denuncia y la subasta. Si es concedida será importante contar con abogados de confianza que apoyen a los gratuitos, para asegurar que se defiendan
correctamente los derechos del deudor.
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