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©Campos Fonseca, Susan. “Diálogos en Ainulindalë: sobre el problema de pensar la música y la música como pensar".
En: Revista Humanitas, Vol. 3, 2008, Pontificia Universidad Javeriana, Cali-Colombia, 2008, pp.175-195.


tiemblan) ómaryo airetári-lírinen (en la voz de su canción sagrada y real.).”12
Consideremos por un momento estos versos en relación al pensar la Música cómo
modelo ontoteológico. La traducción inglesa de Ainulindalë es "Music of the Ainur",
"Singing of the Holy" (Canción de lo Sagrado), nótese su semejanza con el verso nº 7 del
Namárië: “ómaryo airetári-lírinen (en la voz de su canción sagrada y real).” Según esta
traducción, el término Ainulindalë debería pensarse cómo “canción sagrada y real”, cómo
primigenio traer a presencia, algo que se constata en la fábula con los siguientes versos:
“…y un sonido se elevó de innumerables melodías alternadas, entretejidas en una
armonía que iba más allá del oído hasta las profundidades y las alturas, rebosando
los espacios de la morada de Ilúvatar; y al fin la música y e1 eco de la música
desbordaron volcándose en el Vacío, y ya no hubo vacío.”13

Ahora bien: ¿Cuál es la fuente de éste primigenio traer a presencia? No lo son los
Ainur14, ellos son restrictivamente medios, sólo El Único, El Primero (Ilúvatar) es:
omnitudo realitatis, quien, cómo señala Tolkien: “les habló y les propuso temas de
música”15; es, a partir de esta reflexión, que vemos cómo la traducción del Ainulindalë
por “Música de los Ainur” no es del todo correcta. Aunque son los Ainur quienes
improvisan sobre los temas propuestos por Ilúvitar - y la improvisación supone una
acción e invención-, improvisan en la medida en que son parte en el pensamiento del
omnitudo realitatis, medios en la Voz Única, porque incluso aunque se rebelen16, su
insurgencia es en la Intencionalidad de El Único.
El Namárië nos pondrá en situación ante este problema, al revelarnos como soporte
primigenio una “canción sagrada y real” que es “en la voz de su canción”. Ya que es en la
Voz, la viva Voz, cómo diría Gadamer, donde se “conserva en el campo del lenguaje
tanto la primera cómo la última palabra… incluso cuando se trate de un mundo que ha
surgido literariamente y que, por tanto, no tiene voz”17; y es en ése “no tiene voz”, donde
comienza nuestra búsqueda.
2. La fuente
Ahora bien, como creación literaria, la “canción sagrada y real” de Tolkien es en el
Ainulindalë sólo en tanto posibilidad de una voz humana, es en un imaginar, e implica la
intervención de un autor cual omnitudo realitatis en cuanto “su propia nada”; recordemos

























































12

TOLKIEN, J.R.R.: “Namárië”, separata y traducción comparada, colaboración de Helge Kåre
Fauskanger. Disponible en:http://lambenor.free.fr/ardalambion/namarie.html (consultado el 9 de julio del
2007).
13
TOLKIEN, J.R.R.: El Silmarillion, (Trad. de Rubén Masera y Luis Doménech), Ediciones Minotauro,
Barcelona, 1984, p. 6.
14
“En el principio estaba Eru, el Único, que en Arda es llamado Ilúvatar; y primero hizo a los Ainur, los
Sagrados, que eran vástagos de su pensamiento, y estuvieron con él antes que se hiciera alguna otra cosa.”,
en TOLKIEN, J.R.R.: El Silmarillion, p.6.
15
Idem, p. 6.
16
Como en el caso del Ainur Mélkor, que aún en su rebelión es parte de la Gran Música, y cuyo función
como disonancia implica generar movimiento. 

17
GADAMER, Hans-George: Mito y Razón, Paidos, 1997, p. 99.




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