Congreso 5o antologia.pdf

Vista previa de texto
MARCELA SANTILLÁN NIETO
la atracción de candidatos dispuestos
a continuar su formación a través de
postgrados y especializaciones. (Barber,
Mourshed, 2007). De esta manera, se
genera un círculo virtuoso, a través del
cual sólo pueden aspirar a formarse como
docentes aquellos que han obtenido el
más alto desempeño escolar en los niveles
previos y que mantienen sus estándares a lo
largo de toda su carrera, misma que incluye
postgrados y/o especializaciones.
Ya en el campo laboral los docentes
trabajan en buenas condiciones, es decir,
perciben buenos salarios, pertenecen a una
profesión con un elevado reconocimiento
social y, al tiempo en que son evaluados
permanentemente en su desempeño,
reciben oportunidades para continuar su
proceso de habilitación académica.
Vista de esta manera, la profesión docente
no sólo es capaz de convocar y retener a
los mejores sujetos, sino que genera las
transformaciones institucionales necesarias
para mejorar el sistema educativo en su
conjunto.
En un nivel mayor de concreción a nivel
mundial, podemos constatar que aunque
las instituciones en las que se forman los
docentes son muy diversas --en algunos
países como Finlandia, Japón y China,
los futuros educadores estudian en las
Universidades Normales, en cambio, en
Inglaterra y Estados Unidos, los programas se
ofrecen en las universidades-- en todos los
casos, el nivel de exigencia hacia los colegios
de profesores, en términos de su habilitación
y su efectividad, hacia el liderazgo de las
autoridades institucionales y en términos de
56
Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación
la infraestructura y los recursos que incluyen
las TICs, son los más altos.
Según Barber: “Podría definirse la tarea de un
sistema [educativo] de la siguiente manera:
garantizar que cuando un docente ingrese
a un aula cuente con los materiales, los
conocimientos, la capacidad y la ambición
de llevar a un niño a superar lo hecho el día
anterior. Y nuevamente el día siguiente.”3
Asegurar que los docentes tengan los
conocimientos y la capacidad necesarios
para ofrecer a sus estudiantes las mejores
oportunidades para educarse y convertirse
en buenos ciudadanos, no es fácil. El reto de
brindar una instrucción excelente a quienes
han elegido la profesión docente exige el
desarrollo de un conjunto sofisticado de
competencias y habilidades. Sin embargo,
en la actualidad existe un amplio consenso
en torno a que los docentes efectivos poseen
algunas combinaciones de las siguientes
características:
Sólida formación pedagógica;4 profundo
conocimiento de las disciplinas, materias
o contenidos que se pretende enseñar;5
habilidades para la docencia que incluyen
Barber, Journeys of Discovery (2005), en: Barber
and Moursherd. (2007). Cómo hicieron los sistemas
educativos con mejor desempeño en el mundo para
alcanzar sus objetivos. USA: McKensey.
3
Nos referimos a la pedagogía situada o disciplinaria
que implica un tratamiento específico acorde con las
distintas disciplinas contenidas en el curriculum.
4
Este
profundo
conocimiento
implica
una
aproximación a los paradigmas teóricos más relevantes
que sustentan el conocimiento actual en el campo
de que se trate, la familiarización con la metodología
científica metodológica de la disciplina, así como el
dominio de las categorías centrales a partir de las
cuales se construyen sus objetos de estudio.
5
