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ELEMENTOS PARA LA DISCUSIÓN DE ALTERNATIVAS DE POLÍTICA
DE EVALUACIÓN DOCENTE

albedrío. Por lo tanto, lo que aprendan no
depende exclusivamente de lo que haga
el docente, sino además, y de manera
importante, del grado de involucramiento
y dedicación al estudio por parte del
propio estudiante. Aún los mejores docentes
pueden no conseguir que ciertos alumnos
se esfuercen, dediquen tiempo al estudio y
aprendan determinados temas o materias.
Parte de la calidad de un docente es saber
motivar a los alumnos. Pero el resultado
de los esfuerzos que el docente haga en
ese sentido, nunca está garantizado. En
la sociedad contemporánea compite
con jugadores muy poderosos: televisión,
Internet, telefonía celular y las redes sociales.
Hace unos veinte años el problema principal
era la televisión. Hoy el problema es mucho
más complejo. Y se torna más complejo aún
durante la adolescencia.
Lo anterior no significa que no exista
relación entre enseñanza y aprendizaje. Si
un docente es muy bueno, es más probable
que sus estudiantes aprendan más y
mejor. La buena enseñanza es condición
necesaria, pero no suficiente para asegurar
el aprendizaje de los estudiantes. Por esta
razón los resultados no deberían tomarse
como el indicador principal de un buen
desempeño docente.
El segundo problema es más bien
práctico. Se supone que el objetivo último
de la evaluación docente es mejorar
la educación. Para que ello ocurra, es
imprescindible
mejorar los modos de
enseñaza. La evaluación del docente a
través de los resultados de sus alumnos no
les ofrece pistas acerca de qué es lo que
deben mejorar ni cuáles son sus principales

problemas. Los docentes deben adivinar
qué es lo que está fallando. Saben que sus
alumnos no han aprendido, pero no saben
por qué. Esto suele generar desmotivación
y malestar entre los maestros. En el fondo,
en este enfoque de la evaluación docente
se parte del supuesto de que enseñar es
una tarea más o menos sencilla y que lo
importante para mejorarla es esforzarse
más.
En cambio, evaluar el desempeño docente
a partir de una definición conceptual
acerca de qué es buena enseñanza permite
entregar a cada docente información
sobre qué es lo que necesita mejorar. Por
ello, todo sistema de evaluación docente
debería comenzar por definir con claridad
qué aspectos son claves para una buena
práctica de la enseñanza. Es importante,
además, que cada docente sepa qué
puntos de su labor serán evaluados.
Esta definición debería ser trabajada y
acordada con la profesión docente. Si se va
a evaluar el desempeño de profesionales
en cualquier área (médicos, ingenieros,
investigadores, admnistradores de personal
o lo que sea), éstos deberían participar en
la definición de los criterios y estándares. Por
un lado, porque son quienes mejor conocen
la tarea. Segundo, porque la evaluación
debe servir para mejorar a la profesión en
su conjunto, no solamente desempeños
individuales.
El Marco para la Buena Enseñanza, que
rige el sistema de evaluación docente en
Chile, es un excelente ejemplo de definición
explícita de qué es un buen desempeño y
qué es lo que será objeto de evaluación.

5° Congreso Nacional de Educación

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