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PEDRO ANDRÉS RAVELA CASAMAYOU
3. El referente conceptual y valorativo para
la evaluación docente
disciplinas que enseña? Esta discusión
es crucial para determinar la calidad
e impactos del sistema de evaluación
docente. Dos riesgos principales deben, en
mi opinión, ser evitados.
En cualquier proceso de evaluación es
fundamental definir explícitamente aquello
que se pretende evaluar. Un ejemplo
sencillo es el siguiente: una evaluación en
Lenguaje será muy diferente según cómo
se defina qué es aprender lengua. Si se le
concibe como aprendizaje de la Gramática
y la Ortografía, la propuesta de evaluación
tendrá ciertas características. Si se le
piensa como un proceso de comprensión
de textos en contextos más o menos
auténticos, la propuesta de evaluación será
completamente diferente.
En primer término, se debe evitar
concentrarse únicamente en aquello que es
sencillo de evaluar objetivamente: asistencia,
cantidad de cursos de actualización,
cantidad de actividades organizadas en
la escuela, duración de la carrera docente
cursada, por mencionar algunos. Este tipo
de aspectos no constituyen propiamente el
desempeño docente ni aseguran la calidad
de la enseñanza ni el aprendizaje de los
estudiantes. Suelen dar lugar a prácticas
contraproducentes, como la de coleccionar
certificados de todo tipo.5
La expresión “referente conceptual y
valorativo” contiene dos aspectos. Por un lado,
es necesario definir conceptualmente aquello
que va a ser evaluado. Simultáneamente, el
aspecto valorativo implica que es necesario
definir también qué se considerará como un
nivel aceptable de dominio del lenguaje,
qué se considerará un nivel destacado y qué
un desempeño insuficiente.
El segundo riesgo a evitar es sustituir la
evaluación del desempeño docente por
la evaluación de los resultados de los
estudiantes en pruebas estandarizadas.
Tomar los resultados de los alumnos en
pruebas como indicador de la calidad
del trabajo docente es un modo sencillo
de proceder. El argumento básico es: si el
docente es bueno, sus alumnos deberán
aprender lo que se espera de ellos. Sin
embargo, este camino para definir y evaluar
el buen desempeño docente tiene dos
problemas fundamentales, uno de orden
filosófico y otro de carácter práctico.
dependen los demás elementos del proceso
de evaluación.
En el campo de la evaluación docente,
es central establecer con claridad qué
es lo que se pretende evaluar: ¿Lo que
el docente hace en el aula y su modo de
enseñar? ¿El cumplimiento de obligaciones
básicas como asistencia, puntualidad,
registros administrativos y participación en
la vida escolar? ¿La asistencia a cursillos
de capacitación? ¿Los resultados de sus
alumnos en pruebas estandarizadas?
¿Los conocimientos del maestro sobre las
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Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación
El aspecto filosófico a considerar es que los
estudiantes son individuos que poseen libre
Por cierto, la asistencia y puntualidad son muy
importantes para el aprendizaje. Pero deberían ser
evaluadas como cumplimiento de las obligaciones
básicas, no como evidencia de buen desempeño.
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