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LAURA FRADE RUBIO
Los instrumentos entonces irán desde
aquellos que nos permiten obtener y
registrar la información sobre lo que el
estudiante hace, como lo son los diarios
de campo, los registros de anécdotas, los
puntos de referencia, las listas de cotejo con
los que se identifiquen si los indicadores de
desempeño de una competencia se han
ido logrando, así como aquellos productos
en los cuales se observa la evidencia de que
la competencia se ha desplegado, como
lo son los trabajos que realizan en clase:
resúmenes, investigaciones, modelos, o bien
los productos que emergen de un proyecto,
de una resolución de un caso, o el informe
de un experimento, etcétera, pero también
exámenes diseñados por casos, problemas o
situaciones de la vida real, que nos permitan
identificar en qué medida el sujeto es capaz
de trasladar lo aprendido a otros escenarios
más complejos o más simples, es decir,
que la naturaleza del examen se modifica,
ya que no se espera que el estudiante
responda preguntas en las que se indaga
qué tanto sabe, sino más bien cómo usa
los conocimientos que posee para resolver
las diversas problemáticas que se enfrentan
con cierto nivel de adecuación a lo que la
sociedad espera, mismos que pueden ser
de menor o mayor dificultad.
No obstante, si hacemos mención de que
los estudiantes realizan productos en los
que se observa la evidencia de lo que
aprendieron en el proceso y también en el
resultado, sobretodo cuando son productos
que emergieron de enfrentar una situación
didáctica como lo sería el caso del proyecto
de un video de un problema ecológico de
la comunidad, se podría poner en duda el
uso del examen como un instrumento para
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Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación
evaluar las competencias, el asunto es que
éste es un instrumento complementario
al proceso, no se considera único como
antiguamente se hacía, ni tampoco con un
peso sustancial en la ponderación total, lo que
se busca evaluar con él es identificar en qué
medida el estudiante es capaz de trasladar
las competencias en casos hipotéticos en
los que tenga que desplegarlas, de ahí
la importancia de incluirlos también en el
proceso sumativo de evaluación, tomando
en cuenta además que si una competencia
es desempeño, entonces ésta no se puede
observar sólo en un examen, sino en la
totalidad del plan de evaluación que se ha
diseñado para tal efecto, de ahí la necesidad
de establecer una dinámica más compleja
como se ha mencionado antes.
Las herramientas serán las rúbricas que al
ser diseñadas por el docente establecen las
pautas e indicadores que se espera que los
estudiantes cumplan en los instrumentos que
elaboran. Éstos promueven la transparencia
sobre cómo se evaluará pero también
desarrollan la metacognición por parte del
estudiante, ya que al saber qué se espera
que realice será capaz de autoevaluar
en qué medida su trabajo y productos los
contienen identificando, así las estrategias
para mejorar su producción y con ello las
competencias que adquiere.
Al determinar en las rúbricas los indicadores
o pautas, lo que se espera que logren los
estudiantes, y al adjudicarles cierto valor
de acuerdo con las prioridades definidas
en el plan de estudios, se está promoviendo
el análisis cualitativo de lo que hacen, así
como qué tanto falta para desarrollar la
competencia, al mismo tiempo que se
