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LAURA FRADE RUBIO
El problema es que estas dificultades
emergen del pensamiento simple que no
del pensamiento complejo, siendo que las
competencias son una unidad compleja por
definición, como se ha mencionado antes.
Edgar Morín (1999) filósofo contemporáneo
francés promovido por la UNESCO, señala
que el siglo XXI debe evitar el pensamiento
simple para dar paso al pensamiento
complejo. Él menciona que en la actualidad
contamos con cuatro problemas al pensar:
• El reduccionismo: cuando todo se
reduce a una sola perspectiva, misma
que emerge de cada disciplina, así si
una competencia se observa sólo desde
la psicología cognitiva entonces su
definición y desarrollo estará centrado
únicamente en el desarrollo de procesos
de construcción de conocimiento en
donde lo importante es el proceso
racional para hacerlo, dejando de
lado las aportaciones de la neurología,
la biología y de otras corrientes de la
psicología, como el conductismo, y aun
de las matemáticas y la estadística,
que pueden medir lo que se logra en la
dinámica de apropiación de las mismas.
Esto también lleva a la exclusión de
una perspectiva más filosófica, ética y
sociológica en donde se identifica que
el comportamiento cuenta con bases
valorales aceptadas y reforzadas por
la cultura en la que se vive, que son
socialmente válidas y que muchas veces
tienen que ver con lo que se considera
trascendente en un momento histórico
determinado, de manera que la escuela
tendría que impulsar acciones globales en
las que se identifiquen todos los aspectos
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Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación
mencionados que van mucho más allá
de sólo la construcción de los conceptos
de valor, como lo sería reforzar de
manera positiva las conductas deseadas
al mismo tiempo, así como la vivencia
en la escuela de ciertas tradiciones y
costumbres de manera comunitaria.
• Lo disyuntivo: o es una cosa o es la otra, no
pueden ser las dos cosas juntas al mismo
tiempo porque se parte del principio de
que son mutuamente excluyentes, es decir
que si la competencia es básicamente
un proceso cognitivo cuyo énfasis está en
la construcción y el pensar, el resultado
se deja de lado y con esto se prioriza el
análisis de las características cualitativas
de éste, lo que omite la visualización
de los aspectos cuantitativos; o por
el contrario, si sólo se observa la
eficiencia lograda en la aplicación de
exámenes que incluyen la evaluación de
estándares nacionales dejando de lado
la perspectiva de la satisfacción de las
necesidades locales por la escuela, se
impone una lógica que lleva a considerar
el trabajo escolar desde una perspectiva
del dilema ético que obliga a tomar sólo
una opción, como por ejemplo: ¿qué
es más importante, qué se prioriza en el
proyecto escolar?, ¿salir bien en ENLACE
estudiando reactivos del año pasado
porque así se mandata actualmente
o concentrarse en superar el tráfico de
drogas que se da internamente en una
institución educativa con la complejidad
que esto conlleva? Estas disyunciones
no permiten retomar la complejidad de
la competencia ni en la enseñanza ni
en el aprendizaje, pero tampoco en la
evaluación de corto, mediano y largo
