Eduardo Camacho poliedrico creador 2010.pdf

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necesariamente un saco de palabras. Porque lo bueno del gesto es que se puede
traducir, luego, en palabras. ¡Ese es uno de los más hermosos milagros del
lenguaje! Y, claro está, en este caso concreto de El lazarillo de Tormes, el público
tenía un conocimiento previo de las luchas, andanzas y desventuras del muchacho
y, por si le cupiera algún olvido, Eduardo se había encargado de colocar en el
programa de mano todo el guión esquemático de su puesta en escena 16. El gran
éxito de Eduardo Camacho alcanzado con este montaje sólo pudo ser superado,
un año más tarde, con La Estatua y el perro, representada por el grupo Los
Ambulantes en la inauguración de El Almacén de Arrecife de Lanzarote. En esta
ocasión de El Lazarillo, la obra fue estrenada el diez de marzo de 1973, nada más y
nada menos que en el Teatro María Guerrero de Madrid. En aquel entonces, la
prensa nacional, la televisión, Radio Nacional de España y muchas otras emisoras
dieron una amplia información de aquel montaje tan rompedor y experimental.
Entresaquemos de lo que se escribió en aquellos momentos, algunos testimonios
escritos por periodistas. Ketty Antolín dijo en El Alcázar: “Fue sin duda la obra
que más se acercó a un teatro experimental, la que buscó caminos nuevos, vías
diferentes y acercamiento entre la obra y el espectador”. Luis Ortega escribió en La
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Es de justicia recordar aquí a aquellos amigos y grandes actores y actrices que intervinieron en el
reparto, Víctor Luque (niño), Ernesto Galván Tudela (ciego), Cipriano Lorenzo (clérigo), Juan
Hernández (Lázaro adulto), Sabas Martín (escudero), Carmen Alayón, Zoraida Hernández, Ángeles
Lite, Ramiro Negrín, Juan Antonio Perera, José María Ávila, Leonor García, José Orive. A quien
cantó la música de Javier Marrero, Pedro C. Delgado, y a sus músicos, Enrique Guimerá, Manuel
Chinea y el mismo Javier Marrero.
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