Eduardo Camacho poliedrico creador 2010.pdf

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presentaron en Barcelona un insólito espectáculo en la Sala
Villarroel. Cómo olvidar aquel espectáculo donde gritos
desesperados brotaban de unos actores imposibilitados de
usar un lenguaje oral articulado. Imposible no recordar el
patetismo de sus gestos o su diálogo transmitido bajo la
técnica mano-expresión, superando de por sí toda la estética
de la pantomima. Pues bien, un joven realizador afincado en
las Islas Canarias, Joseph M. Vilageliu, ha recogido la ruda
estética de esta pantomima violenta al poner en escena
cinematográfica la terrible crueldad de este mundo de
silencio… La planificación de la propia película muy a lo cine
directo, así como a la actuación de los personajes,
antidramática por excelencia en el sentido tradicional, más
propia del poema visual, cine poesía, protagonizado por las
vanguardias de las entreguerras, por algún cineasta brasileño
o por el actualísimo Pasolini…
Algunas otras colaboraciones tenidas con Eduardo sólo vendrían a abundar
un poco más en afirmar que se trató de un gran creador, de una persona de una
sensibilidad exquisita y un ser poliédrico y plurimedial, poseedor de un olfato
especial a la hora de situar a los actores en el escenario y de obtener una imagen
global del espectáculo que desde el principio pretendía conseguir. Tanto amaba el
teatro… hasta el punto que una de sus permanentes obsesiones era dejar una
constancia estable para el estudio de la teatralidad y las artes escénicas en nuestra
universidad. De hecho propició la creación, en 1998, durante su mandato de
vicerrector, del título de Experto Universitario en Teatro y Artes Escénicas. Creo,
sin posible equivocación, ni oportunismos, por aprovechar este espacio con el que
se me invita a expresarme, que si la Universidad de La Laguna retomara alguna
vez este título, u otro de similar especialidad escénica o teatral, debería bautizarlo
con su nombre. Un reflote de ese tipo merecería por su propio bien ostentar en su
dintel o frontispicio la garantía de ese gran nombre, el del magnífico creador que
fue Eduardo Camacho Cabrera.
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