Compendio de Textos para PAU UCLM 2025 26.pdf


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Metaphysicorum liber I, 3

25

Nam fere omnia [-] partium consimilium, ut ignem aut aquam,
ita generari et corrumpi ait congregatione et disgregatione so- 15
lum: aliter autem nec generari nec corrumpi, sed permanere
[-] sempiterna. Ex his quidem igitur solam quis causam intelliget eam quae in materiae specie dicitur.
45. Procedentibus
autem sic, res ipsa viam fecit similiter et quaerere coëgit. Si
enim quam maxime omnis generatio et corruptio ex aliquo uno 20
aut pluribus est, quare hoc accidit et quae causa? Non enim itaque
facit ipsum subiectum transmutare seipsum. Dico autem veluti
neque lignum, neque aes, alterutrum ipsorum permutandi est
causa: neque lignum facit lectum, neque aes statuam, sed
aliquid aliud pertnutationis est causa. Hoc autem quaerere est 25
aliud principium quaerere, ut si dicatur unde principium

Basándose en esto, podría uno considerar como única causa
la que llamamos de especie material. Pero, al avanzar así, la cosa
misma les abrió el camino y les obligó a investigar. Pues, si es
indudable que toda generación y corrupción proceden de uno o 20
de varios principios, ¿por qué sucede esto y cuál es la causa?
Ciertamente, el sujeto no se hace cambiar a sí mismo. Por ejem­
plo, ni la madera ni el bronce son causa de que cambien una
y otro; ni la madera hace la cama, ni el bronce la estatua, sino
que es otra la causa del cambio. Investigar esto es buscar el 25
otro principio, como diríamos nosotros, de donde procede el co­
mienzo del movimiento.
Teniendo en cuenta que siete líneas más abajo hay una coincidencia total,
hasta de puntos y comas, en las siguientes palabras: «no nacen ni perecen,
sino que subsisten eternamente.
Por lo que precede se ve que todos estos filósofos han tomado por
punto de partida la materia, considerándola como causa única» (demasiadas
palabras para que la coincidencia pueda ser casual), parece claro que el
gazapo de la primogenitura de Anaxágoras saltó de Buenos Aires a Barce­
lona. Pero su origen primero está sin duda en París. En francés es correcta
la traducción «Anaxagore de Clazomène, l’aîné d’Empédocle...»; pero aîné
(que viene del ant. fr. ainz «antes» y né «nacido») sólo con relación a los
demás hermanos significa «primogénito»; en general significa «de más
edad», literalmente, «nacido antes» que otro. No era, pues, Anaxágoras
«primogénito de Empédocles», sino «de más edad» que él.