Compendio de Textos para PAU UCLM 2025 26.pdf


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TOTALITARISMO

Soviética; el funcionamiento de la organización de la Komintern es más con­
vincente de lo que pueda ser cualquier argumento o una simple ideología.
La razón fundamental de la superioridad de la propaganda totalitaria so­
bre la propaganda de los otros partidos y movimientos es que su contenido,
en cualquier caso para los miembros del movimiento, ya no es un tema obje­
tivo sobre eí que la gente pueda formular opiniones, sino que se ha converti­
do dentro de sus vidas en un elemento tan real e intocable como las reglas de
la aritmética. La organización de todo eí entramado vital según una ideología
sólo puede ser llevada a cabo bajo un régimen totalitario. En la Alemania
nazi, poner en tela de juicio la validez del racismo y del antisemitismo cuan­
do nada importaba más que el origen racial, cuando una carrera dependía de
una fisonomía «aria» (Himmíer acostumbraba a seleccionar a ios aspirantes ai
ingreso en las SS examinando sus fotografías) y la cantidad de alimentos del
número de abuelos judíos de cada uno, era como poner en tela de juicio la
existencia del mundo.
Las ventajas de una propaganda que constantemente «suma eí poder de
una organización»58 a la débil e insegura voz de la argumentación y que por eso
actúa, por así decirlo, con el incentivo del momento, se diga lo que se diga,
resultan obvias más allá de toda demostración. A prueba de argumentos basa­
dos en una realidad que los movimientos prometen cambiar, ante una contra­
propaganda descalificada por el simple hecho de que pertenece o defiende a un
mundo que las masas desamparadas no pueden ni quieren aceptar, sólo puede
quedar desautorizada por una realidad más fuerte o mejor.
Es en el momento de la derrota cuando se toma visible la debilidad inhe­
rente a la propaganda totalitaria. Sin la fuerza del movimiento, sus miembros
dejan automáticamente de creer en el dogma por eí que ayer todavía estaban
dispuestos a sacrificar sus vidas. En el momento en que eí movimiento, es de­
cir, el mundo ficticio que les albergaba, queda destruido, las masas revierten
a su antiguo estatus de individuos aislados que, o bien aceptan felizmente su
nueva función en un mundo transformado, o bien se sumen en su antigua y
desesperada superfluidad. Los miembros de los movimientos totalitarios,
profundamente fanáticos mientras existe el movimiento, no siguen el ejem­
plo de los fanáticos religiosos sufriendo la muerte de los mártires (aunque
existan algunos demasiado dispuestos a sufrir la muerte de robots.j59. Más53
53 Hadamovsky, op. cit., p. 21. Para los fines totalitarios constituye un error propagar su ideología
mediante la enseñanza o la persuasión. En palabras de Robert Ley, no puede ser ni «enseñada» ni
«aprendida», sino sólo «ejercida» y «practicada» (véase Der Wegzttr Ordsnsburg, sin fecha),
59 R. Hoebn, uno de los teóricos nazis relevantes, interpretó esta falta de doctrina e incluso de idea­
les y creencias del movimiento en su Rekhsgemeinschaft und Volksgemeimcbaft: «Desde el punto de
vista de una comunidad popular, toda comunidad de valores resulta destructiva» (p. 83).