Compendio de Textos para PAU UCLM 2025 26.pdf


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TOTALITARISMO

gemebischaft era simplemente ia preparación propagandística para una sociedad
racial «aria» que, al final, habría condenado a todos los pueblos, incluyendo a los
alemanes.
Hasta un cierto grado, la Volksgemeinschaft constituía eí intento de los nazis
por contrarrestar la promesa comunista de una sociedad sin clases. Parece obvio
el atractivo propagandístico de una sobre otra si pasamos por alto todas las impli­
caciones ideológicas. Mientras que ambas prometían allanar todas las diferencias
sociales y de propiedad, la sociedad sin clases poseía la característica evidente de
que todo el mundo podría ser elevado al estatus de obrero de una fábrica, en tan­
to que la Volbgemeimchaft, con su característica de conspiración por la conquista
mundial, presentaba una razonable esperanza de que todo alemán podría llegar
eventualmente a convertirse en propietario de una fábrica. Sin embargo, la venta­
ja aún mayor de la Voíksgemebischafi era que su establecimiento no tenía que
aguardar a algún momento en eí futuro ni dependía de condiciones objetivas: po­
día ser inmediatamente realizada en el mundo ficticio del movimiento.
El verdadero objetivo de la propaganda totalitaria no es la persuasión,
sino la organización: la «acumulación de poder sin la posesión de los medios
de violencia»54. Para este objetivo, la originalidad del contenido ideológico
sólo puede ser considerada un obstáculo innecesario. No es accidental que los
dos movimientos totalitarios de nuestro tiempo, tan aterradoramente «nue­
vos» en métodos de dominación e ingeniosos en formas de organización, ja­
más hayan predicado una nueva doctrina, jamás hayan inventado una ideo­
logía que no fuese ya popular55. No son los pasajeros éxitos demagógicos ios
que ganan a las masas, sino la visible realidad y el poder de una «organización
viva»56. Las brillantes dotes de Hitíer como orador de masas no le ganaron su
posición en eí movimiento, sino que más bien equivocaron a sus oponentes,
que llegaron a subestimarle como simple demagogo, y Stalin fue capaz de
derrotar al mayor orador de la Revolución rusa57. Lo que distingue a los líde­
54 Hadamovsky, op. cit.
55 Heiden, op. cit., p. 139: La propaganda no es «el arte de infundir una opinión en las masas. Real­
mente, es el arte de recibir una opinión de las masas».
56 Hadamovsky, op. cit., passim. El término está tomado de Mein Kampf, de Hitler (libro lí, cap. XI),
donde la «organización viva» de un movimiento se contrasta con el «mecanismo muerto* de un par­
tido burocrático.
57 Sería un grave error interpretar a los dirigentes totalitarios en términos de la categoría «liderazgo
carismàtico* de Max Weber, Véase «The Nazi Party», de Hans Gerth, en American Journal ofSociology, 1940, voi, XLV. (Un error similar es también defecto de la biografía de Heiden, op. cit.) Gerth
describe a Hitler como el jefe carismatico de un partido burocrático. Solamente esto, en su opinión,
explica el hecho de que «por flagrantemente que hayan contradicho las acciones a las palabras, nada
podría quebrantar la organización firmemente disciplinaría». (Cabe señalar, incidentalmente, que
.esta contradicción es mucho más característica de Stalin, que «siempre se cuidó de decir lo opuesto
de lo que hacía y de hacer lo opuesto de lo que decía». Souvarine, op. cit., p. 431.)