Compendio de Textos para PAU UCLM 2025 26.pdf


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TOTALITARISMO

ta a la huelga32. El único elemento nuevo era que para el ingreso en sus filas
el partido nazi exigía pruebas de ascendencia no judía y que, a pesar del pro­
grama de Feder, siguió mostrándose extremadamente vago acerca de las
medidas reales que contra los judíos adoptaría una vez que hubiera conquis­
tado el poder33. Los nazis situaron al tema judío en el centro de su propagan­
da, en el sentido de que el antisemitismo ya no era una cuestión de opiniones
acerca de personas diferentes de la mayoría o una preocupación de la política
nacional34, sino la preocupación íntima de cada individuo en su existencia
personal; no podía ser miembro del partido aquel cuyo «árbol genealógico»
no estuviera en orden, y cuanto más alta fuera su categoría dentro de la jerar­
quía nazi, más lejos habría que remontarse en el examen del árbol genealógi­
co35. De la misma manera, aunque menos consecuentemente, el bolchevismo
alteró la doctrina marxista relativa a una inevitable victoria final del proleta­
riado, organizando a sus miembros como «proletarios natos» y presentando
como vergonzosos y escandalosos los orígenes de las demás clases36.
32 Híder utilizó por vez primera esta imagen en 1922: «Moisés Kohn, por un lado, anima a su aso­
ciación a rechazar las demandas de los obreros, mientras que su hermano Isaac, en la fábrica, invita a
las masas...» a la huelga (Hitlers Speeches: 1929- 1939, ed. Baynes, Londres, 1942, p. 29). Resulta
notable que nunca se publicara en la Alemania nazi una colección completa de los discursos de H it­
ler, así que hay que verse forzado a recurrir a la edición inglesa. En la bibliografía compilada por Phi­
lipp Bouhler, Die Reden des Führers nach der Machtübernahme, 1940, puede advertirse que la om i­
sión no fue accidental; sólo los discursos públicos eran publicados verbatim en el Völkischer Beobach­
ter; por lo que se refiere a los discursos ante el Führerkorps y otras unidades del partido, eran
simplemente «mencionados» en ese periódico. En ningún caso estaban destinados a su publicación.
33 Los 25 puntos de Feder contienen sólo las medidas habitualmente exigidas por todos los grupos
antisemitas: expulsión de los judíos nacionalizados y trato de extranjeros para los judíos nativos. La
oratoria antisemita nazi fue siempre mucho más radical que su programa.
Waldemar Gurí an, «Antisemitism in M odem Germany», en Essays on Antlsemítism, ed. por Kop­
pel S, Pinson, Nueva York, 1946, p. 243, subraya la falta de originalidad del antisemitismo nazi:
«Todas estas exigencias y todos estos puntos de vista no eran notables por su originalidad; resultaban
evidentes por sf mismos en todos los círculos nacionalistas; lo que resultaba notable era la destreza
demagógica y la oratoria con que fueron presentados».
35 Ejemplo típico del simple antisemitismo nacionalista dentro del movimiento nazi mismo es
Rohm, quien escribe: «No: ¡aí judío no se le puede culpar de todo! A nosotros se nos debe culpar del
hecho de que el judío todavía pueda dominar ahora» (Ernst Röhm , Die Geschichte eines Hochverrä­
ters, 1933, edición popular, p. 284).
33 Los aspirantes al ingreso en las SS tenían que hacer remontar su ascendencia hasta 1750. A los
aspirantes a posiciones directivas dentro del partido sólo se les formulaban tres preguntas: 1. ¿Qué ha
hecho usted por el partido? 2. ¿Es usted absolutamente cabal, física, mental y moralmente? 3. ¿Está
en orden su árbol genealógico? (véase Nazi Primer).
Resulta característico de la afinidad entre los dos sistemas el que la élite y las formaciones policía­
cas de los bolcheviques — la N K V D — también exigieran pruebas de ascendencia a sus miembros
(véase Russian Purge and the Extraction o f Confession, d e E B e c k y W . Godín, 1951)35 Así las tendencias totalitarias del mccarthysmo en los Estados Unidos se revelaron más brillante­
mente no en la persecución de los comunistas, sino en su propósito de obligar a cada ciudadano a
aportar pruebas de no ser un comunista.